EL HOMBRE Y EL MITO

I

Todas las investigaciones de la inteligencia contemporánea sobre la crisis mundial desembocan en esta unánime conclusión: la civilización burguesa sufre de la falta de un mito, de una fe, de una esperanza. Falta que es la expresión de su quiebra material. La experiencia racionalista ha tenido esta paradójica eficacia de conducir a la humanidad a la desconsolada convicción de que la Razón no puede darle ningún camino. El racionalismo no ha servido sino para desacreditar a la razón. A la idea Libertad, ha dicho Mussolini, la han muerto los demagogos. Más exacto es, sin duda, que a la idea Razón la han muerto los racionalistas. La Razón ha extirpado del alma de la civilización burguesa los residuos de sus antiguos mitos. El hombre occidental ha colocado, durante algún tiempo, en el retablo de los dioses muertos, a la Razón y a la Ciencia. Pero ni la Razón ni la Ciencia pueden ser un mito. Ni la Razón ni la Ciencia pueden satisfacer toda la necesidad de infinito que hay en el hombre. La propia Razón se ha encargado de demostrar a los hombres que ella no les basta. Que únicamente el Mito posee la preciosa virtud de llenar su yo profundo. Continua llegint

Anuncis

Crítica a la ‘Ley de Say’ a partir de conceptos marxistas

Resumen del artículo de Claudio Sardoni intitulado Marx y Keynes: la crítica a la ley de Say1

Como cualquier disciplina científica que se precie, la economía ortodoxa (es decir, aquella que se enseña en las facultades) también se fundamenta a partir de proposiciones las cuales, por definición, no se justifican a sí mismas; y si es algo evidente poder afirmar que los objetos “caen hacia abajo”, no lo es cuando se trata del supuesto de “claro y distinto” relativo a tales axiomas económicos.

Lo más pistonudo es la soberbia en el lenguaje. Si ni siquiera la disciplina anatómica humana ha enunciado la Ley de los dos brazos y piernas, la Economía se permite el lujo de elevar a categoría de “Ley” con pretensión de Universal algo que no pasa de malentendido abstracto.

Estoy hablando concretamente de la Ley de Say, uno de los caballos de batalla de la economía ortodoxa o neo-liberal. Continua llegint

La lectura d’el Capital de Marx

“Prescindint del capítol sobre la forma del valor, no es podrà dir, per tant, que aquest llibre resulti difícil d’entendre.
Em refereixo , naturalment , a lectors desitjosos d’aprendre alguna cosa nova i , per tant, de pensar pel seu compte.”
( C. Marx , El Capital , pròleg a la primera edició )

La generalització de l’atur , la precarietat extrema, les eleccions controlades – ja sigui per les entitats financeres
que condonen crédits, ja sigui per les grans empreses que lliuren donacions als partits anomenats majoritaris – la
destrucció continuada del medi natural i un alt nombre d’injustícies diàries, posen al descobert que hi ha alguna
cosa que funciona molt malament (o que no funciona ) en l’actual sistema capitalista.

Precisament , per entendre les deficiències, maldats, injustícies i contradiccions d’aquest sistema, Karl Marx, va
publicar en 1867, una gran obra que encara no ha estat superada i que ell va decidir titular : El Capital.
Hi ha una lamentable tradició dels mass media – intencionada o no – de presentar aquesta obra com una llosa ,
quan en realitat no ho és. Altres s’entesten a dir que ha quedat antiquada . Continua llegint

Sobre la Historia Post-Social

Desde hace varios años, remontándonos no más allá de quizás la segunda mitad de la última década del XX, en los márgenes de lo que Hobsbawm ya no consideraba precisamente como siglo XX por motivos que en su justa medida son importantes hacer mención en este artículo, se fue fraguando la forma concreta de una aplicación post-estructuralista en el estudio de la Historia. Sin embargo, una mirada atenta a la producción de textos y discursos de nuestros compatriotas de disciplina, que no correligionarios, nos permite percibir que éstos nunca han acabado de comprender del todo bien el alcance (en lo que se incluye la implícita limitación) intelectual del movimiento ecléctico conocido como posmodernismo; y a este hecho es irónico que fuera Michel Foucault, abanderado semi-rojo de la misma, declarara en una de sus obras que: “la Historia nunca se ha llevado demasiado bien con la Filosofía de la Historia” hasta el punto de no llegar a entenderla. Continua llegint