22M en Madrid: El día en que el pueblo trabajador re-estrenó en traje de unión

Última Etapa Marcha de la Dignidad: Getafe-Madrid

 

Estaba claro que el sábado 22 de marzo había que llegar a Madrid caminando para conocer realmente lo que allí se estaba produciendo… Así que mucha gente no dudó en incorporarse en alguna columna para esta última etapa. Nosotrxs también lo hicimos: en Getafe nos unimos a la nuestra, la Columna Andalucía, para marchar por las barriadas obreras de Getafe, Villaverde y los barrios periféricos de Madrid hasta la Puerta de Atocha. A la Plaza del Lazo de Getafe comenzaron a llegar autobuses y particulares desde muy temprano y a las 10:00h (hora prevista de partida de la Columna) el número de “columnistas” ya podría ser de unas 15000 personas.

La 7ª y última etapa comienza con lluvia fina y temperatura bajita, que poco a poco se fue elevando seguramente gracias al calor del recibimiento de las poblaciones a nuestro paso. Especialmente emocionante fueron: el encuentro en el parque de bomberos, los cuales hicieron sonar sus sirenas mientras les mostrábamos -ruidosamente también- nuestro agradecimiento a su apoyo; el recorrido por Villaverde, donde los vecinos habían colocado decenas de botellas de agua a ambos lados de la carretera para la gente de la columna y nos aplaudían y gritaban ánimo desde los balcones; el paso por el Hospital 12 de octubre y el encuentro con el personal trabajador de este centro sanitario, totalmente volcado en el recibimiento de la Marcha… Continua llegint

De viaje por las cárceles del estado español

Sábado, dos y media de la tarde. Recostado en la barra de un bar, tomando café, espero a mis desconocidos compañeros de viaje: a las siete tengo visita con un compañero preso, por pertenencia a ETA, en una cárcel del norte de Castilla, a cuatro horas en auto desde Bilbao. En contra de lo que dictan las leyes españolas, según las cuales todo preso tiene derecho a cumplir condena en el centro penitenciario más cercano a su habitual lugar de residencia, los más de ochocientos presos y presas políticos vascos se encuentran diseminados por toda la geografía francesa y española. Es la dispersión: política penitenciaria diseñada durante los gobiernos de Felipe González y avalada por el Partido Nacionalista Vasco (PNV) hasta fechas recientes. El supuesto fin, liberar a los presos de la disciplina de la organización, facilitando su reinserción, es, en la práctica, estrategia para quebrar la voluntad de presos y la unidad el Colectivo de Presos Políticos Vascos, amen de castigar a los allegados. Lejos quedaron los tiempos en que la gran mayoría de los presos se concentraban en cárceles de máxima seguridad, como Herrera de la Mancha. Entonces, familiares y amigos superaban las distancias, los gastos del viaje rentando micros de forma colectiva. Ahora, aquellos que tienen alguien en una misma cárcel  se organizan entre ellos: una persona por preso distribuye las visitas de éste a lo largo de un mes, eligiendo a los visitantes de una lista de diez personas autorizada por Instituciones Penitenciarias y que se renueva cada seis meses; más tarde, los coordinadores ponen en contacto a las visitas y éstas, dependiendo de quien tiene auto, pactan la forma en que se realizará el viaje. Cuando las distancias superan los 600 ó 700 kilómetros, es frecuente recurrir al alquiler de combis con chofer. Los gastos corren por cuenta de los viajeros. Familiares de muy avanzada edad –una gran parte de padres y madres- son por lo general apoyados económicamente por los organismos de solidaridad, como Askatasuna (Libertad; sucede a las Gestoras Pro Amnistía, ambas ilegalizadas por el juez Garzón al considerarlas parte de ETA). Los fondos proceden de aportaciones solidarias, venta de diferentes productos (remeras, prendedores, encendedores, CDs) y festivales de música, entre otros; todas estas actividades, en la actualidad, se ven dificultadas por su carácter ilegal: en Euskal Herria (EH, País Vasco) no sólo las ideas están criminalizadas, también lo está la solidaridad con los presos. Continua llegint