Mirando detrás del biombo

Llegó la primavera. Nosotros, nosotras, nosotroas, nos encontramos con un nuevo desafío. Como cada mes tenemos que presentar un editorial. Escribir. Martillar el teclado. Contar algo interesante. Preguntar a nuestros, nuestras lectoras para aprender. Conocer qué piensan. Compartir. Interactuar. Nos es fácil. Somos un grupito pequeño. Muy pequeño que busca aportar a la construcción de un mundo mejor.

El tablero mundial ¿Hay un filtro en cada cámara que distorsiona lo que sucede? ¿Los voceros de esos medios usan efectos de sonido que modifican el tono de la voz? ¿Hay un biombo que debemos apartar? ¿Lo que nos enseñan los grandes medios de comunicación es la realidad o una apariencia de la realidad?

Todas esas preguntas pueden ser aplicadas a las diferentes aventuras militares y boicots económicos o “golpes blandos” –que de blandos tienen poco- emprendidas por el imperialismo norteamericano en Irak, Afganistán, Libia, Siria, Ucrania, Venezuela, Bolivia, Ecuador o Paraguay por nombrar a los más sonados. Mención aparte merece Palestina que hoy parece vivir una nueva agudización del neocolonialismo Israelí.

Desde La Granja el biombo en muy grande. Recuerda a un eclipse. Pero no podemos evitar observar una importante lucha burguesa por el control de los monopolios. Diferentes polos económicos se los disputan y para ello no renuncian a ningún tipo de lucha. Aunque estos métodos vayan contra los derechos humanos. Pero esta lucha a su vez también muestra las diferentes maneras y objetivos de las diferentes fracciones que conforman la burguesía que opera en un mismo Estado nación. Las diferencias entre el saliente gobierno de Obama y el entrante gobierno de Trump es un ejemplo. Pero detrás de estos gobiernos parece haber un Estado Prufundo que es quién realmente controla el Estado: los monopolios. Y el biombo que nos lanza la mal llamada “administración” Trump es que su nuevo enemigo ya no es Siria sino Corea del Norte. El reciente bombardeo de Norteamérica sobre Siria, aplaudida por los grande medios de comunicación occidentales, nos muestran una vez más que en esa parte del tablero se concentran importante contradicciones. En las próximas semanas aparecerá información que nos permitirá conocer quién utilizó armamento químico sobre la población y si la respuesta de EEUU fue un giro de lo que venía vociferando Trump respecto a Siria o parte de estrategia cuyo fin es eliminar al autodenominado Estado Islámico. En cualquier caso todo indica que el verdadero enemigo del imperialismo y la OTAN es China y su alianza con Rusia. Un emergente polo económico que viene a disputar el control de los monopolios y, por consiguiente, el tablero mundial. Esta es una descripción de lo que vemos. La importancia radica en observar y descubrir el despliegue de las contradicciones inherentes de la fase imperialista del sistema capitalista que aún no fenece.

Y mientras tanto la Unión Europea busca no perder la carrera por el control de los monopolios. La táctica parece ser una Europa a dos velocidades. Para la cual será necesaria explotar, aun más, la fuerza de trabajo de la periferia europea, es decir, los países de la “segunda velocidad”. Reducir el capital variable y aumentar el capital constante, aumentar el plusvalor absoluto y el relativo. Lo que no significa que el trabajo pierda su centralidad. Al contrario: la contradicción Capital – Trabajo asalariado se agudiza más.

En esta Europa a dos velocidades el Estado español parece encontrar una silla. La salida del Reino Unido debilita el proyecto globalizador europeo y necesita ser reforzado. Estratégicamente el Estado español –ubicación geográfica, lazos culturales con Latinoamérica, mano de obra barata en relación a las economías desarrolladas de la Unión Europea- cuenta con atributos para posicionarse y no perder perspectiva. Además, la salida de la cuarta economía de la UE sería un palo importante. Altas tasas de desempleo y empobrecimiento de las clases medias crean el caldo de cultivo para un rechazo frontal a las políticas de austeridad impulsadas por Bruselas.

Pero para no perder carrera necesita de una recentralización del Estado. Eliminar competencias autonómicas, apagar todo foco conflictivo con los y las trabajadoras, de ahí la ley que “elimina” el derecho a la huelga y permite la entrada de subcontratas para reemplazar a los huelguitas que buscan, no mejorar, sino mantener sus precarias condiciones laborales. Una ley que cuenta con la complicidad de las burocracias sindicales cooptadas y de una generalizada visión estatalista de todos los sindicatos existentes sean oficialistas o autollamados alternativos, cuyas consecuencias será, entre otras, dividirnos más como clase que vivimos de un salario. Además, cabe señalar que el desarme de ETA y las miles de plazas ofertadas por el Estado -que no son en su mayoría para crear nuevos puestos de trabajo sino para los interinos que ya están llevando a cabo esas funciones- le sirven al Gobierno actual, y al futuro, para intentar mostrar que el Estado es una estructura benefactora cuando en realidad supone el monopolio de la violencia de una clase sobre la otra. En este caso de la burguesía sobre los y las trabajadoras.

En Catalunya pasaron los 18 meses de aquellas elecciones plebiscitarias y no tenemos independencia, ni República catalana, ni fecha de referéndum. Pero sí tenemos unos presupuestos neoliberales y autonómicos aprobados…y con el apoyo de la CUP. También algún político corrupto inhabilitado pero no por sus fraudes sino por un permitir una consulta el 9 de noviembre de 2014. Fecha en la cual, quizás, comenzaron a hacerse públicas las causas de la tendencia reformista de la CUP: el abrazo entre A. Mas y D. Fernandez era algo más que una muestra de alegría. Suponía la transversalidad de clase, confiar los destinos de quienes vivimos de vender nuestra fuerza de trabajo a quién había sido el alumno aventajado del Estado en materia de recortes, delegar la dirección del Procés a una pequeña burguesía siempre dubitativa por su condición de clase en transición.

Hoy la posibilidad del golpe de timón en la CUP parece imposible ¿y en la Esquerra Independentista? Desde este espacio no descartamos una puesta en escena en el mediano y corto plazo por parte de varios y varias militantes de la CUP para escenificar su disconformidad con lo recorrido hasta el momento por dicha organización. Nuestra pregunta, de llevarse a cabo la escenificación del malestar, es ¿Para qué? ¿Varufakis no escribió un libreto igual o parecido?

Unas elecciones anticipadas parece ser la salida al supuesto choque de trenes entre la Generalitat y el Gobierno español. Quizás después de la convocatoria de un referéndum que habrá que ver que forma adopta si es que llega a materializarse. De producirse unas nuevas elecciones queda la incógnita de quién las capitalizará ¿el nuevo partido de la Colau?

Por eso se vuelve imprescindible la construcción de un frente único de los y la trabajadoras. Huir de todo espontaneísmo. De toda transversalidad de clase. Un frente antiimperialista y por el socialismo.

 

La Granja

Abril 2017

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