Apuntes sobre el Estado

En el hemisferio norte el invierno va llegando a su fin. La primavera asoma cálida y colorida. Va despejando los cielos. Alargando los días. Continúa el movimiento de traslación del planeta Tierra.

Y continúan también las disputas en el ámbito internacional y al interior de los estados nacionales entre las diferentes fracciones de la burguesía que disputan la hegemonía de los monopolios. Las contradicciones se exacerban. El nuevo emperador de la Casa Blanca encuentra obstáculos para llevar a cabo sus planes. Se los ponen sus compañeros de clase burguesa internos y externos. El tablero mundial está revuelto: EEUU busca mantener (¿o recuperar?) su posición de primera potencia mundial con el apoyo de sus socios belicistas de la OTAN, mientras que China parece (por ahora) continuar levantando las banderas de la globalización comercial; después de la batalla por la recuperación victoriosa de la ciudad de Alepo por parte de la República Siria, Rusia se erige como una potencia militar, los BRICS como bloque económico capaz de cuestionar al G8 y la Unión Europea trata de contener las contradicciones internas para no perecer. El capitalismo en su fase Imperialista sigue su curso. La multipolaridad es una consecuencia. Continuarán las luchas interimperialistas de siempre por el reparto del mundo, resta por ver que cotas alcanzará la violencia que cada actor imperialista se decida utilizar para defender sus intereses.

En el editorial de febrero señalábamos la importancia de “estar atentos al uso que se haga del Estado”. La sociedad se organiza en Estados y por lo tanto -a pesar de la concentración y centralización de la producción y el capital; la fusión del capital bancario con el industrial; el predominio de la exportación de los capitales sobre exportación de mercancías; la lucha por el reparto de los mercados existentes en el globo terráqueo; el reparto territorial entre las potencias imperialistas y la acumulación originaria que no cesa- el centro de Poder de la potencia Imperial se ubica y opera desde un estado.

En referencia a la “Génesis del capitalista industrial”, Marx definía al Estado como “la violencia concentrada y organizada de la sociedad1

Utilizando como base el libro El Estado y la Revolución podemos convenir brevemente que el Estado es producto de la sociedad en una etapa determinada de desarrollo. Es decir, su estructura es algo material. Es producto de los seres humanos. Pero no se trata de algo de conciencia o falsa conciencia. Surge del choque. Confrontación. Lucha entre dos clases sociales: burgueses y proletarios. Entre poseedores de capital y poseedores de fuerza de trabajo. Ricos y pobres. “Pero para que esos antagonismos, esas clases con intereses económicos contradictorios, no se devoren entre sí ni devoren a la sociedad en una lucha estéril, se hace necesaria la existencia de una fuerza situada, aparentemente, por encima de la sociedad que mitigue el conflicto y lo mantenga dentro de los límites del ‘orden’2. Al ponerse por encima transmite la idea de lo universal. De lo común a todo. Pero del Estado se apodera la clase más poderosa. Es un órgano de dominación. Y, en última instancia, de coerción.

Cabe señalar, además, que hablar de forma de gobierno no tiene nada que ver con hablar de forma o tipo de Estado. “La forma de gobierno no tiene nada que ver con esto [del Estado] nada en absoluto, porque hay monarquías que no son típicas para el Estado burgués, que se distinguen, por ejemplo, por la ausencia de militarismo, y hay repúblicas absolutamente típicas en este aspecto, por ejemplo, con militarismo y burocracia.”3

El Estado español no escapa a las características arriba citadas. La forma de Gobierno sucumbe al Poder de la clase que controla el Estado. Esto explica la abstención del PSOE para facilitar un gobierno encabezado por Rajoy. O el decreto que desregulariza el convenio de los estibadores. Es un gobierno de salvación estatal burgués. Una forma que oculta un contenido. Por eso es importante comenzar a preguntarnos ¿Qué significa una sanidad o una educación pública en este contexto? Eso “público” ¿a quién pertenece? ¿Por qué al capital productivo no se le reclama que sea público –como equivalente a estatal-, en este contexto, y sí al capital improductivo?

Tomad las leyes fundamentales de los Estados contemporáneos, tomad la manera como son regidos, la libertad de reunión o de imprenta, la igualdad de los ciudadanos ante la ley, y veréis a cada paso la hipocresía de la democracia burguesa, que tan bien conoce todo obrero honrado y consciente. No hay Estado, incluso el más democrático, cuya Constitución no ofrezca algún escape o reserva que permita a la burguesía lanzar las tropas contra los obreros, declarar el Estado de guerra, etc., “en caso de alteración del orden”, en realidad, en caso de que la clase explotada “altere” su situación de esclava e intente hacer algo que no sea propio de esclavos.”4

La agudización de la crisis y el cumplimiento de las exigencias de déficit que lleguen desde Bruselas agudizaran las contradicciones de clase. De ahí que el desgaste que pueda sufrir el actual gobierno se salde con unas elecciones anticipadas. Es decir, cambiar las caras y acaso, apenas, la forma de gobierno.

En Catalunya, nos dicen, cada vez queda menos para la desconexión. Según varios voceros del Govern el nuevo Estado será de tipo República ¿Ese Estado será de los y las catalanas? ¿Trabajadores o burgueses?

Insistimos en el llamado a todos los colectivos populares y revolucionarios en poner su mayor esfuerzo militante en la posible, objetiva e ineludible necesidad de construir por abajo y no sólo en lo electoral- institucional, como única garantía de encaminar la lucha de clases hacia la liberación social y que el rumbo independiente de clase no se tuerza, ni se desvirtúe en cuestiones identitarias que siempre nos dejan en callejones sin salida.

Construcción que reclama firmeza en los principios. En los andamios.

Son momentos para picar piedra con cepillo de dientes. Huir del interclasismo o colaboracionismo con la burguesía si lo que buscamos es abolir la explotación. Por eso nuestro énfasis en la construcción del Frente Único de trabajadores y trabajadoras!

La Granja

Marzo 2017

1 El Capital, Libro I, tomo III, Cap. XXIV; Pág. 244, Akal

2 El Estado y la Revolución, Lenin; Obras Selectas, Tomo II, Pág. 128; Ediciones IPS.

3 La Revolución proletaria y el renegado Kausky; Lenín, Obras Escogidas, Tomo 3, Pág. 70, Editorial Progreso 1970

4 Ídem. Pág. 76

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