1936: Golpe de Estado de género y de clase, Nekane Jurado

A todas las mujeres que hicieron frente al fascismo español,

y en especial a tí Dolores Marin Cajas,

mi abuela, anarquista Rosa de Fuego Roja.

 

 

1 GOLPE DE ESTADO: HERRAMIENTA DE LA REORGANIZACION DEL CAPITAL Y DEL PODER DE CLASE

Desde las obras clásicas sobre el ejercicio del poder y su mantenimiento1, la gobernabilidad del sistema es el elemento clave. En términos de organización política y social la “gobernabilidad” es el control en oposición al descontrol.

Para cumplir sus objetivos el sistema capitalista utiliza (y ha utilizado históricamente) dos formas de gobernabilidad o dominio: por la fuerza (gobiernos militares) o por modelos de partidos políticos (gobiernos controlados por el sistema económico que realizan su cometido utilizando “la persuasión”2) Estos dos tipos de gobierno son lo que se conocen como dictaduras o democracias. Toda la historia del capitalismo está escrita sobre esta dinámica de ejercicio de la “gobernabilidad” o ejercicio del poder, que se van complementando. Aunque la forma más acorde con la persuasión es la llamada democracia, cada vez que _utilizando las propias reglas de juego del sistema_ grupos que han puesto en peligro el status quo del capitalismo han conseguido mayoría parlamentaria _bien el capitalismo transnacional o el ejercido por las burguesías nacionales_ un golpe de estado ha puesto fin a dichos gobiernos, volviendo a la “democracia” después de que la limpieza tanto de personas como de ideas garantizaba de nuevo el control del poder por parte del capital, no dudando en aplicar la eliminación física de toda oposición.

Las “dictaduras” y los Golpes de Estado siempre llegan para restaurar la “gobernabilidad” (el control amenazado por el descontrol). Las “democracias” siempre llegan cuando el “orden” está controlado y se han generado nuevos espacios sociales para hacer factible el gobernar por la persuasión. Las largas dictaduras de la Europa mediterránea (España, Portugal y Grecia) y las posteriores de América Latina son paradigmas de como se han habilitado las “democracias”.

En el campo de un claro golpe de estado económico la evidencia histórica más cercana en el espacio la tenemos en Estado español, con un golpe de estado dado por el capital y la iglesia contra las profundas reformas económicas y sociales iniciadas por la II República. El golpe exterminó toda disidencia al gobierno del régimen militar, primero durante una larga guerra de tres años y, después, por una dictadura de 40 años sobre la que se “transaccionó” un nuevo régimen político manteniéndose el poder económico y de control social en las mismas manos que estaban3.

La guerra iniciada con el golpe de estado fue un acontecimiento político de primer orden en Europa. La victoria del General Franco y la implantación de una dictadura de corte fascista contribuyeron a aumentar la fuerza del nazismo y de las potencias antidemocráticas en Europa.

Aparte del fenómeno político, la guerra tuvo unos efectos destructivos sobre la economía porque no sólo alteró la normalidad política y social del país mientras duró el conflicto sino que la facción del ejército y de la sociedad civil que se rebeló contra el poder legítimo lo hizo para adueñarse del poder y aniquilar todo lo que el otro sector tenía y representaba. Los “rojos” no perseguían sólo la ocupación del poder sino también cambiar las bases sociales, económicas y políticas que históricamente lo habían sustentado.

En este sentido los efectos destructivos de la guerra sobre la sociedad y la economía iban más allá de los ocasionados por la propia contienda militar y el paréntesis de anormalidad política y social: era una aniquilación de género (contra la mujer) y de clase. Y solamente como una gran gesta de lucha de clases y de género nos podemos acercar a los años más duros y más fértiles en el que las ROSAS de Fuego Rojas florecieron en cientos de miles.

2 BREVES PINCELADAS INTRODUCTORIAS

2.1 Algunas estadísticas de la población del Estado español.

La población española, inició el siglo XX con 18,5 millones de personas (63% analfabetas), ascendiendo a 21,3 millones en 1920 y a 23,5 millones en 1930, donde el analfabetismo todavía alcanzaba al 44% de la población. Los primeros años de la década de 1930 registran un descenso notable de las tasas de natalidad y de mortalidad, más acorde con países desarrollados. Así en el período 1896-1900 la tasa de natalidad y de mortalidad fue de un 34,3 por mil y un 28,8 por mil, respectivamente. Entre 1930-34, estas fueron de un 27,6 y un 16,6 por mil, respectivamente.

En 1900 el 65% de la población activa estaba en la agricultura y pesca (sector primario), el 18% en industria y construcción y 17% en servicios públicos y privados. En los primeros 30 años del S. XX la proletarización industrial creció fuertemente, así en 1930, el 45% trabajaba en el sector primario, el 26% en industria y construcción y el 27% en servicios.

De los cambios sociales acontecidos en estos años de comienzo de siglo el más importante es el que se refiere a la movilidad de la población. Entre 1900-1915 el 10% de la población española se desplazó. Lo hizo principalmente del campo hacia la ciudad, Madrid y Barcelona recibieron aproximadamente medio millón de habitantes. Pero hubo también desplazamientos de más amplio recorrido. Durante el mismo período América latina recibió un tercio de millón de habitantes4. La proletarización fue el resultado de esta emigración creciente desde las zonas rurales a las áreas industrializadas, pasando del 32% de la población que vivía en núcleos de más de 10.000 habitantes en el año 1900, al 42% en 1930.

Las graves desigualdades económicas y sociales del estado español han sido una constante en su historia y se habían acrecentado con la proletarización industrial. Es la existencia de esta más que notable diferencia de nivel económico y cultural, de medios y recursos, entre las clases altas y las clases populares, lo que representa el factor fundamental para explicar los conflictos y tensiones que fueron aumentando en durante las tres primeras décadas del S. XX en intensidad y frecuencia.

En las clases altas convivían la nobleza, la burguesía terrateniente, industrial o mercantil y algunos funcionarios y profesionales liberales de alto nivel económico. La nobleza tradicional, esencialmente latifundista, fue perdiendo importancia relativa en la sociedad de la época, desarrollando vínculos matrimoniales con la alta burguesía, enriquecida con las rentas obtenidas de la expansión de los rendimientos agrícolas o industriales y las actividades relacionadas con el comercio, los transportes, la banca y las finanzas. Una parte de la alta burguesía, por méritos derivados de los servicios, políticos y en ocasiones también militares, prestados al Estado, accedió al rango nobiliario, especialmente durante el reinado de Alfonso XIII. La burguesía industrial y financiera, simplemente “compraba” estos títulos. La jerarquía eclesiástica mantuvo buenas relaciones con estos grupos. Las leyes electorales restrictivas y el falseamiento de los escrutinios en las elecciones por sufragio universal son pruebas inequívocas de la determinación que las clases altas tenían de mantener su hegemonía en la sociedad de la Restauración.

Entre las clases medias se contaba la mayoría de los profesionales liberales (abogados, médicos, profesores), que se hallaban en aumento claro hasta doblar su número durante el reinado de Alfonso XIII. Lo mismo sucedió con los burócratas y los propietarios medios del campo y la ciudad.

Entre las clases populares, que constituían la gran mayoría de la población, se encontraban naturalmente los asalariados del campo y de la ciudad, junto con pequeños propietarios y arrendatarios agrícolas. Las condiciones de vida de estas clases populares eran muy duras, sus dificultades provenían sobre todo de la desposesión tanto de los medios de producción como de la tierra, unido a las condiciones de cuasi esclavitud en la que desarrollaban sus tareas, tanto en la agricultura como en la industria.

La mujer ocupaba un plano meramente secundario en las relaciones laborales. En las zonas rurales trabajaba integrada en la tierra de forma invisible, casi siempre sin sueldo ni derechos. En las zonas industriales fundamentalmente se empleaba en el sector del servicio doméstico y, como “auxiliar” de última categoría, en ciertas ramas de la industria (textil, conservera, etc)

2.2 Un acercamiento al nivel de ideologización la sociedad española de principios del S. XX

Un análisis de muy diferentes documentos nos permite afirmar que pese a que, por los “historiadores oficiales” se ha atribuido una gran conflictividad a la sociedad española a comienzos del siglo XX, la realidad es que ésta resultó inferior a lo que es habitual admitir, y a lo que fue en la misma época en Europa, y ello no por la ausencia de fuertes diferencias de clase sino por el carácter tradicional de la sociedad. El impacto del movimiento huelguístico5 fue reducido hasta la segunda década de siglo y las huelgas estuvieron casi siempre concentradas en Cataluña, País Vasco, Cartagena, Asturias, Madrid, Valencia y Andalucía. En cualquier caso, cuando estallaban los conflictos, con mucha frecuencia lo hacían con un componente violento que casi siempre se sofocaba con la intervención militar.

El rasgo más característico del movimiento obrero español de esa época es, tal como en muchas ocasiones se ha dicho, el predominio en él del anarquismo. Factores de índole histórica, más que el retraso de la sociedad española -, como en otro tiempo se esgrimió- contribuyen a explicar ese predominio anarquista: la tradición federal, la flexibilidad organizativa o el hecho de que el anarquismo tuvo su primera implantación histórica en el Estado español. Pero existe también un factor que deriva del momento histórico: en todo el mundo mediterráneo resultó mucho más habitual el predominio anarquista que el socialista en los años que precedieron a la Primera Guerra Mundial.

La peculiaridad española consistiría, no tanto en la existencia de este predominio anarquista, sino en lo muy duradero que fue. En otras latitudes existió un anarcosindicalismo que derivó pronto hacia el puro y simple sindicalismo, mientras que en Estado español el ideal revolucionario llegó hasta 1936.

Respecto al socialismo apenas si tenía 4.000 afiliados a fines del siglo XIX. La estrategia del partido socialista tenía un contenido un tanto contradictorio en cuanto que presuponía un resultado final revolucionario, pero en la práctica seguía un camino de carácter reformista. La realidad era que el socialismo tenía una fuerza tan modesta a comienzos de siglo que podía permitirse esta aparente contradicción. En torno a 1905 el socialismo decrecía y la situación no cambió hasta cinco años después, cuando Pablo Iglesias se decidió a efectuar un cambio estratégico importante dentro del partido.

La implantación sindical y política del socialismo sólo fue relevante en Asturias y Bizkaia, aparte de Madrid. Aunque era en Madrid donde el sindicato tenía una nutrida afiliación que trascendía los límites de la significación política, se señala a Bilbao como la protagonista principal del socialismo español, en el sentido de que allí tuvieron lugar las batallas sindicales más duras6. En cuanto a Asturias, la fortaleza del socialismo se debe atribuir a su sindicato minero que ya antes de la I Guerra Mundial agrupaba a más de la mitad de los trabajadores de la minería.

3 LA LUCHA DE CLASES REVOLUCIONARIA: CAMINO HACIA LA II REPÚBLICA.

Primera década (1900-1910)

En el cambio de siglo, la lucha obrera se identificaba con la huelga general, sosteniendo que la huelga era lo que podría poner en peligro de colapso al estado burgués.

El primer ensayo de huelga general revolucionaria tuvo lugar en Barcelona en el año 1902, estuvo lejos de sus objetivos pero resultó un antecedente simbólico que acumuló fuerzas y estuvo en la base de los hechos de la Semana Trágica de Barcelona (25 de julio al 1 de agosto de 1909).

En julio de 1909 el descontento popular, estimulado por grupos republicanos, socialistas y sobre todo anarquistas, estalló en una revuelta que durante siete días llenó de barricadas las calles de Barcelona y ocasionó la quema de cerca de sesenta iglesias o conventos. El estallido, de carácter obrero y manifestado en una violenta reacción anticlerical, fue fuertemente reprimido por el ejercito7.

Andalucía comenzó el siglo con la protesta campesina andaluza que alcanzó momentos culminantes en 1903 y 1905. Los jornaleros andaluces crearon organizaciones sindicales muy activas y heroicas pero la fuerte represión les hizo replegarse.

Segunda década (1910-1920)

A final de la primera década, el _socialismo arrastrado por la protesta por la guerra de Marruecos y por la repercusión en la opinión obrera estatal de los sucesos de la Semana Trágica de Barcelona_ inició una colaboración con los Republicanos. En la elección de 1910 Pablo Iglesias fue elegido diputado por Madrid y así por vez primera el socialismo pudo tener una voz parlamentaria. En los cuatro años siguientes, hasta el estallido de la I Guerra Mundial, aumentó el número de concejales socialistas y, sobre todo, el número de militantes del sindicato socialista (Unión General de Trabajadores) se triplicó aproximándose a los 150.000.

Con la entrada en la segunda década del siglo el sindicalismo de significación anarquista llegó a su perfil definitivo. Los antecedentes hay que situarlos en 1907 cuando, en paralelismo con la creación de Solidaridad Catalana, fue organizado un sindicato con la denominación Solidaridad Obrera que, si no duró, al menos se conservó en el título del primer diario anarco-sindicalista. Originariamente se trataba de un sindicato plural en el que militaban socialistas y republicanos, aparte de los anarquistas.

Tras los acontecimientos de la Semana Trágica de Barcelona en la que participaron por igual republicanos radicales y anarquistas se produjo una refundación del sindicato, Confederación Nacional del Trabajo (1910). Si la denominación era muy semejante a la del principal sindicato surgido en Francia, sin embargo no siguió las pautas marcadas por él puesto que, sin olvidar las reivindicaciones puntuales para modificar las condiciones de trabajo, siempre consideró que en el momento final la sustitución del régimen burgués por otro nuevo tendría lugar mediante una revolución. Esta vertiente revolucionaria se hizo patente de manera muy clara desde 1911. La práctica de la huelga revolucionaria llevó a la CNT a la clandestinidad y a la desarticulación, pero se había recuperado ya en 1913 y dos años después reiniciaba un crecimiento que la convirtió en protagonista de la vida social en la posguerra mundial.

En afiliación llevaba la CNT una notable ventaja al movimiento socialista, con la característica complementaria de que dominaba en la zona industrial por excelencia de la España de la época.

Por ejemplo, la organización descentralizada de la CNT mediante la existencia de un comité de barriada en cada uno de los distritos de Barcelona fomentaba, además, la implicación de este en asuntos no laborales propios del vecindario y se implicaba en campañas como el incremento del precio de las subsistencias o de los alquileres. De este modo, las campañas iniciadas por la CNT en el espacio urbano, con gran apoyo de las clases populares, no eran únicamente de carácter económico, sino que podían hacer frente a coyunturas políticas concretas. Se pone el ejemplo del Sindicato de Inquilinos, creado en 1918 para hacer frente al incremento exorbitado del precio de los alquileres de vivienda reivindicando una rebaja del 50%, que en 1922, y con el apoyo del Sindicato de la Construcción de la CNT, organizó una huelga cuya importancia radicó en su aspecto urbano y extralaboral.

Además de superar la esfera laboral, la CNT se dotaba de una estructura de lucha con objetivos extra sindicales en la que las mujeres –hijas y esposas de sindicalistas, en general, excluidas del ámbito sindical- eran de gran importancia siendo la calle su espacio de actuación. La historiadora Lester Golden, estudiosa de las revueltas por el incremento del precio de las subsistencias en 1918, ya había indicado la importancia del espacio urbano, y concretamente el del centro histórico de Barcelona, en las revueltas protagonizadas por mujeres por temas de carestía durante la guerra europea, en este caso de manera independiente al sindicato confederal8.

La huelga general y la crisis de 1917.

En el turbulento verano de 1917 salieron a la luz tres cuestiones latentes hacía ya tiempo: la cuestión militar, la cuestión socioeconómica y la cuestión política, en su doble dimensión parlamentaria y autonómica.

La cuestión socioeconómica vio agravada su situación de crisis por las dificultades económicas que los trabajadores soportaban como consecuencia de la espectacular subida de precios provocada en el Estado español durante la I Guerra Mundial. Se ha calculado que los productos de primera necesidad experimentaron un alza del 15% durante la guerra9, mientras que los salarios fueron muy por detrás de los precios, al menos hasta el año 1919, produciendo tensiones sociales que pesarían gravemente en la huelga general de 1917 y el posterior desarrollo de los acontecimientos.

Un manifiesto publicado por UGT y CNT el 27 de marzo de 1917 proclamaba la necesidad de realizar una huelga indefinida en el tiempo y más radical en cuanto a sus procedimientos. La huelga general se prolongó durante varias semanas de julio y agosto (hasta septiembre en la minería asturleonesa), adquiriendo proporciones considerables en áreas industriales y urbanas de Bizkaia, Cataluña, Andalucía, Cartagena, Valencia, Madrid, Asturias, León… Obreros de la siderurgia, astilleros, construcción, minería, ferrocarriles, dependientes de comercio y también campesinos participaron en un largo y sangriento conflicto que arrojó un balance trágico: ochenta muertos y dos mil detenidos, ante una brutal intervención del ejercito. Los integrantes del comité de huelga fueron condenados a cadena perpetua. Lo que no impidió que las manifestaciones “espontáneas” se fueran extendiendo por el Estado10. La mayor parte de las manifestaciones realizadas a lo largo de 1917 y 1918, conseguirán alcanzar los objetivos propuestos a escala nacional.

La cuestión militar venía, como las otras, de años atrás. El “desastre colonial de 1898” (Independencia de Cuba y Filipinas), la guerra en Africa y el papel creciente del ejército en la represión obrera, sirvieron para que los militares tomaran conciencia de sus intereses profesionales, comenzaron a organizarse en 1916 las Juntas Militares de Defensa, integradas por oficiales de escala media11. El gobierno liberal de García Prieto, en primer lugar, y el conservador de Eduardo Dato, más tarde, claudicaron ante la presión militar y tuvieron que dimitir. El siguiente gobierno, con Juan de la Cierva como ministro de la Guerra, aceptó aumentar los sueldos de la oficialidad y favoreció la aprobación de la Ley de Reforma militar .

La cuestión política volvió a plantear los asuntos conflictivos relacionados con el funcionamiento deficiente y poca representatividad del sistema parlamentario así como la insatisfacción de la burguesía catalana, una fuerza empresarial que aspiraba a consolidar los beneficios económicos que la neutralidad de España en la I Guerra Mundial le había proporcionado y a conseguir un régimen político que reconociera el autogobierno para Cataluña12.

La huelga general de 1919 antecedente de la década 1920-1930

El ardor revolucionario popular que surge en el verano de 1917 ante la posibilidad de derrocar un régimen político, se incrementa cuando a principios de 1918 empiezan a llegar noticias de la Revolución Rusa y llega hasta el triunfo de la huelga de “La Canadiense”, formando una línea continua en la que la clase obrera tendrá la sensación de que con la unión de esfuerzos se podrá alcanzar la revolución social.

Los esfuerzos reformistas del estado español fueron más notables que nunca entre los años 1917 y 1919. Tras la crisis política de verano de 1917, el gobierno español había adoptado una postura reformista que tenía como objetivo acabar con potenciales revoluciones sociales. Es por ello que durante esos años son numerosos los triunfos del obrerismo en cuanto a mejoras laborales, el decreto que supone el establecimiento de la jornada de ocho horas, o el derecho al “Retiro Obrero” primer seguro público de jubilación, son algunos de ellos. No obstante, el cambio drástico producido en 1919 en los ámbitos social y laboral es fruto de una lucha de clases en la que la estrategia de la patronal será la ganadora13.

Por otra parte desde los inicios de la Primera Guerra Mundial, se incrementa el número de afiliados a la organización sindical cada vez más mayoritaria en muchas grandes ciudades, la CNT, que aunaba a diversos sindicatos pequeños y sociedades de oficio divididos por sectores laborales. Según cifras de Colin Winston, de 15.000 afiliados en 1915 pasará a tener 714.028 en 191914. Su objetivo es articular la lucha en común por la mejora de unas condiciones laborales, con independencia de que cada sector laboral o cada pequeño sindicato o sociedad de oficio mantengan sus propios convenios o luche por nuevas condiciones de trabajo.

El 5 de febrero de 1919, los trabajadores de la industria eléctrica Barcelona Traction Light and Power, conocida popularmente como “La Canadiense”, inician una huelga que durará 44 días15 en solidaridad por el despido de ocho trabajadores. Paralelamente, la huelga se extiende a la mayor parte de los trabajadores de la compañía, así como a los de otras compañías del sector de la electricidad, que efectuarán una serie de cortes eléctricos dejando a la ciudad totalmente paralizada. El 5 de marzo el capitán general de Barcelona, Joaquín Milans del Bosch, llama a la militarización a todos los hombres del ramo de la electricidad y finalmente, el 13 de marzo, con mediación institucional, son aceptadas las condiciones de los huelguistas sin represalias. Estos hechos desembocan en uno de los triunfos principales del movimiento obrero español, la promulgación del decreto que instauraba la jornada de ocho horas laborales diarias por el Gobierno de Romanones el 3 de abril de 1919.

Tras la huelga, militantes de la CNT exigen la libertad de algunos huelguistas y miembros del sindicato que seguían presos; la negativa institucional fomentará que el 23 de marzo se inicie una huelga general que provocará la declaración del estado de guerra al día siguiente y la ilegalización de los sindicatos unos días más tarde.

No obstante, tras la huelga, las actuaciones de la patronal que buscan el final del obrerismo estarán dirigidas a: incrementar su ámbito de actuación con la constitución de la Federación Patronal de Barcelona y su expansión al ámbito nacional; instaurar estrategias de actuación similares a las sindicalistas como el empleo de la acción directa o la implementación de un lockout patronal; impulsar el establecimiento de un sindicato de trabajadores “amarillo”, el Sindicato Libre16.

Así la Patronal de Barcelona implantó el llamado lockout, el cierre indefinido de las fábricas, del 1 de diciembre de 1919 al 26 de enero de 1920, aunque parcialmente iniciado el 3 de noviembre, afectando a más de 200.000 trabajadores lo que fue devastador para la mayoría de la población que pasó casi dos meses sin empleo y sueldo.

El gobierno pasó de la línea reformista a la línea dura, dejando de negociar y reprimiendo a los trabajadores, con la policía y el ejército. Se aplicó la criminal “ley de fugas”, que permitía el asesinato de los detenidos alegando intento de huida. Hubo una espectacular respuesta anarcosindicalista, finalizada con el asesinato en Madrid del primer ministro Eduardo Dato, a principios de 1921 por tres pistoleros anarquistas. El ejército reaccionó brutalmente contra la CNT. En 1922 descendió la violencia por la victoria de la represión.

En este clima social en 1922 primo de Rivera fue nombrado jefe de la Capitanía Militar de Barcelona. Desde aquí preparó el Golpe militar del 13 de septiembre de 192317. Los sublevados declararon el estado de guerra (que duraría hasta el 16 de marzo de 1925) la suspensión de las garantías constitucionales y  la disolución de las Cortes.

Tras el golpe, el dictador Primo de Rivera se constituyó en ministro único, pasando a ser asesorado por un Directorio Militar (1923-1925)18. Detrás del nuevo gobierno estaba el mismo bloque de poder que había dominado el país durante la Restauración, la oligarquía de terratenientes e industriales, siendo el régimen de la Constitución de 1876 sustituido por una dictadura militar en medio de la indeferencia política y sin apenas resistencia.

El general Miguel Primo de Rivera aplicó una política diferenciada a la CNT y a la UGT. Mientras que consiguió atraerse a los socialistas sometió a la CNT a una represión implacable. Las primeras medidas que tomó el Directorio Militar estuvieron encaminadas a controlar a los Sindicatos Únicos exigiendo que presentaran sus estatutos, registros y libros de contabilidad, lo que sirvió de coartada para cerrar sedes societarias y encarcelar y desterrar sin juicio a sus representantes, valiéndose de los poderes de excepción del estado de guerra. Ante esta presión muchas organizaciones obreras optaron por pasar a la clandestinidad.

En mayo de 1924 los Sindicatos Únicos fueron prohibidos19 —y el diario de la CNT Solidaridad Obrera cerrado–, lo que supuso un duro golpe, especialmente en Cataluña, donde estaba muy debilitada a causa de la intransigencia patronal, la acción de los Sindicatos Libres, la brutal represión, el pistolerismo patronal y las pugnas internas de los “años de plomo” (1919-1923).

A fines de 1925, un gobierno civil, presidido por Primo de Rivera, sustituyó al Directorio Militar. Se trataba de institucionalizar la Dictadura20. También se imitó el modelo social del fascismo italiano, estableciéndose la Organización Corporativa del Trabajo, especie de sindicato que trataba de arbitrar entre patrones y obreros. De nuevo el intento de institucionalización del régimen de Primo de Rivera fracasó.

La oposición a la Dictadura abarcaba un amplio espectro político: algunos liberales y conservadores; republicanos, socialistas, anarquistas, intelectuales, movimiento estudiantil…y un elemento clave fue el creciente descontento en las filas del Ejército ante las arbitrariedades de Primo de Rivera.

Tras el crash de la bolsa de Nueva York, en 1929, y la Gran crisis que le siguió los problemas económicos se extendieron con gran rapidez. El descontento social por la devaluación de la peseta y de las condiciones de vida, trajo la vuelta de los movimientos huelguísticos y el aumento de la oposición a la dictadura.

Tras la dimisión de Primo de Rivera en enero de 1930, Alfonso XIII nombró jefe de Gobierno al general Berenguer. Se iniciaba así un período conocido humorísticamente como la “Dictablanda”, en el que se intentó infructuosamente volver a la situación previa a 1923.

La lenta vuelta a las libertades constitucionales, fue aprovechada por una oposición que cada vez conseguía más apoyo. En agosto de 1930 republicanos, socialistas y otros grupos de oposición firmaron el denominado Pacto de San Sebastián, por el que se comprometían a derrocar la monarquía e instaurar un régimen democrático21.

Alfonso XIII se vio cada vez más aislado. Muchos militares empiezan a ver con buenos ojos las posibilidad republicana. Incluso la CNT apoyo a la conspiración para traer la República22.
 Berenguer dimitió el 14 de febrero de 1931 dando paso a un nuevo gobierno presidido por el almirante Aznar, quien convocó las elecciones municipales del 12 de abril. Las elecciones fueron una sorpresa para todos: los republicanos no esperaban el éxito y los monárquicos consideraban imposible la victoria de sus adversarios, apenas si se creían que las elecciones celebradas no habían sido como muchas anteriores, una simulación.

Realmente lo que provocó este vuelco político fue que el sistema caciquil de la España de la Restauración había llegado a un límite insostenible, limite acelerado por la lucha de clases, y que finalmente había colapsado al gobierno siendo derrotado por primera vez en unas elecciones. El triunfo aplastante en las zonas urbanas de las candidaturas republicanas y socialistas precipitaron la abdicación del rey y la proclamación de la República el 14 de abril de 1931. Se formó un Gobierno Provisional presidido por Alcalá Zamora

4 LA LUCHA REVOLUCIONARIA DE CLASES y GENERO: DURANTE LA SEGUNDA REPUBLICA

En la extensión otorgada a este trabajo no se permite un análisis de las esperanzas y frustraciones que el pueblo vivió entre 1931-1936, además hay otros autores que tocaran este tema, pero creo que es necesario señalar lo que considero elementos importantes de esta época.

4.1 El pueblo como vanguardia de los cambios (1931-1933)

El pueblo exigió a la República, desde el primer momento de su constitución, mejoras sociales inmediatas. Destacando en los movimientos de presión social que se sucedían en todo el estado, el alto activismo de la CNT. Como el nuevo gobierno republicano no movía ficha, fue el pueblo mediante la acción directa quien impondría éstas mejoras (mediante ocupaciones de tierras, huelgas de alquileres, y huelgas económicas, etc.). Los conflictos no tardaron en llegar. El 1º de mayo de 1931, la manifestación de Barcelona terminó con un tiroteo de la Guardia Civil. Pero fue la Huelga Telefónica de 1931, en Sevilla (que se saldó con 30 muertos), la que terminaría rompiendo las relaciones entre la CNT23 y los republicanos. La CNT salió reforzada de estos primeros meses de la República, y para finales del verano de 1931 tendría unos 800.000 afiliados (400.000 en Cataluña). Se habían unido los sectores desencantados con la República.

El socialismo, que había entrado en el gobierno de coalición, se había convertido en un movimiento de masas mediante su sindicato UGT, el PSOE, y sus juventudes. El sindicato tenía en 1932, 1.048.000 afiliados, tras articular una federación de campesinos24.

En las elecciones generales del 28 de junio de 1931 la izquierda fue la gran vencedora25. En diciembre se aprobó la Constitución de 1931 que definía a España como ” una república democrática de trabajadores de todas clases que se organiza en régimen de libertad y justicia” y como un Estado único, pero con autonomía de las regiones; las Cortes unicamerales eran elegidas por sufragio universal (por primera vez con derecho a voto de la mujer). El Estado se declaraba laico, separándose Estado e Iglesia.

El gobierno de Azaña emprendió un programa de profundas reformas -Bienio reformista, 1931-1933- para solucionar los graves problemas heredados. Pero la mala coyuntura económica internacional tras la crisis de 1929, el afán de no aumentar la deuda del Estado, y sobre todo la fuga de capitales, hicieron fracasar parte de las reformas por falta de medios:

La reforma agraria26: Buscaba acabar con el latifundismo, el absentismo y la miseria de dos millones de jornaleros. Se establecían hasta trece categorías diferentes de tierras expropiables, se expropian sin indemnización las tierras a los Grandes de España y se declaran expropiables con indemnización los latifundios mal cultivados o sistemáticamente arrendados. Las tierras serían entregadas a los campesinos. Se creó el Instituto de Reforma Agraria (IRA) para llevarla a cabo.

Esta reforma fracasó a causa de la complejidad de la ley y la falta de medios para llevarla a cabo. Las consecuencias fueron muy graves para el gobierno, los campesinos que esperaban de éste el remedio a sus males se convencieron de que la única solución que les quedaba era la revolución y se inclinaron mayoritariamente hacia el anarquismo revolucionario (Aragón y Andalucía, con los sucesos de Casas Viejas27). En cuanto a los propietarios, veían como sus tierras se desvalorizaban por ser consideradas expropiables.

– La reforma laboral: fue iniciada desde el Ministerio de Trabajo por el socialista Largo Caballero, favorecía fuertemente la posición de los trabajadores y sindicatos tanto económica como socialmente. Por supuesto, todas las leyes laborales encontraron la enconada oposición de los empresarios.

La reforma educativa: la escuela primaria era obligatoria, gratuita, laica y mixta. Aumentó en un 50% el dinero destinado a educación, construyéndose más de 10.000 escuelas y se crearon 7000 puestos de maestros, mejor pagados. Misiones Pedagógicas llevó la cultura a regiones rurales secularmente alejadas de ella28.

La reforma autonómica: se concedió a Cataluña en 1932 el Estatuto de Autonomía29: el Gobierno autónomo de la Generalitat, presidida por Françesc Macià, tenía competencias en cultura, obras públicas y orden público. En el País Vasco el proyecto de Estatuto elaborado por el Partido Nacionalista Vasco y los carlistas, fue rechazado por el resto de partidos políticos y no se aprobó uno nuevo hasta 1936 ya iniciada la Guerra. Las comunidades de Valencia y Galicia solicitaron también la tramitación de estatutos de autonomía, pero su proceso fue muy lento y no logró materializarse.

La reforma militar: Azaña trató de someter al ejército a la autoridad civil para lo que se suprimió el Consejo Supremo de Justicia Militar. Se trató de aumentar su eficiencia reduciendo el excesivo numero de oficiales que podía pasar voluntariamente a la reserva con toda su paga. En cuanto a la enseñanza militar, se vinculó a la Universidad y desapareció la Academia de Zaragoza.

La reforma religiosa: se eliminaba la subvención al clero, la religión en las escuelas, se prohibía a las órdenes religiosas ejercer la enseñanza, se reconocía el matrimonio civil y el divorcio y se disolvía la Compañía de Jesús.

Todo este paquete de reformas llevaba aparejado un profundo cambio en la política fiscal y presupuestaria, unido al intento de control del Banco de España.

4.2 La lucha feminista recompensada en la Constitución de la II República

Las Constituciones del estado español, hasta la de la II República, omitían toda referencia al principio de igualdad entre los sexos. La Constitución de 1931 reconoció, por primera vez en la historia, este principio, al establecer en su artículo 25 que: ”No podrán ser fundamento de privilegio jurídico, el nacimiento, el sexo, la clase social, la riqueza, las ideas políticas y las creencias religiosas” y aprobó el sufragio femenino, diciendo en su artículo 36 que “Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de 23 años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes”. Llegar a esta redacción no fue nada pacífico, y su consecución se hizo posible gracias a una mujer, Clara Campoamor. La única representante femenina en el proceso de elaboración de una constitución en el Estado, ya que ni antes, ni después ha participado ninguna (los redactores de la constitución de 1978 fueron todos varones).

El divorcio fue un derecho constitucional, al igual que el reconocimiento de todos los hijos (legítimos e e legítimos): Art. 43. La familia está bajo la salvaguardia especial del Estado. El matrimonio se funda en la igualdad de derechos para ambos sexos, y podrá disolverse por mutuo disenso o a petición de cualquiera de los cónyuges, con alegación en este caso de causa justa.

(…) El Estado prestará asistencia a los enfermos y ancianos, y protección a la maternidad y a la infancia (…).

El trabajo, con especial mención de las mujeres pasó a gozar también de protección constitucional . Art. 46. El trabajo, en sus diversas formas, es una obligación social y gozará de la protección de las leyes.

La República asegurará a todo trabajador las condiciones necesarias de una existencia digna. Su legislación social regulará: los casos de seguro de enfermedad, accidente, paro forzoso, vejez, invalidez y muerte; el trabajo de las mujeres y de los jóvenes, y especialmente la protección a la maternidad; la jornada de trabajo, el salario mínimo y familiar; las vacaciones anuales remuneradas; las condiciones del obrero español en el extranjero; las instituciones de cooperación; la relación económico-jurídica de los factores que integran la producción; la participación de los obreros en la dirección, la administración y los beneficios de las empresas, y todo cuanto afecte a la defensa de los trabajadores.

Art. 47. La República protegerá al campesino, y a este fin legislará, entre otras materias, sobre el patrimonio familiar inembargable y exento de toda clase de impuestos (…).

La enseñanza se hace pública, universal y obligatoria por mandato constitucional. Art. 48. El servicio de la cultura es atribución esencial del Estado, y lo prestará mediante instituciones educativas enlazadas por el sistema de la escuela unificada.

La enseñanza primaria será obligatoria y gratuita.

Los maestros, profesores y catedráticos de la enseñanza oficial son funcionarios públicos. La libertad de cátedra queda reconocida y garantizada.

La República legislará en el sentido de facilitar a los españoles económicamente necesitados el acceso a todos los grados de enseñanza, a fin de que no se hallen condicionados más que por la aptitud y la vocación.

La enseñanza será laica, hará del trabajo el eje de su actividad metodológica y se inspirará en ideas de solidaridad humana.(..)

Art. 50. Las regiones autónomas podrán organizar la enseñanza en sus lenguas respectivas, de acuerdo con las facultades que se concedan en sus Estatutos.(…)

La II República aprobó la indemnización por maternidad, medidas de educación, sanidad y la secularización de la sociedad, aprobando el divorcio si se demostrara una “causa justa”, ya en plena guerra se reconocería el derecho al aborto.

4.3 El fascismo español toma el poder (1934-1936)

Ante el desarrollo de las reformas las fuerzas reaccionarias se reorganizaron rápidamente: los empresarios y patronos que entre 1931-33 pasan de 741 asociaciones a 4.623 y de 116.000 asociados a 266.000; a esto se unió el contraataque de los terratenientes, la iglesia, y el ejercito.

Las dos ramas de los monárquicos, los alfonsinos y los carlistas, se unieron y crearon en Madrid Acción Española, núcleo intelectual que tenía como misión armar ideológicamente al monarquismo en la línea de la extrema derecha francesa, y que presentaba a la Monarquía como única defensa posible contra la revolución. Algunos generales monárquicos colaboraron con el primer golpe militar dirigido contra la nueva república fue el Alzamiento Militar del 10 de agosto de 1932, dirigido desde Sevilla por el general San Jurjo30.

Tras las fuertes presiones a las reformas, tanto por la derecha como por la izquierda, el gobierno de Azaña dimitió y las elecciones de noviembre de 1933 dieron el triunfo a la derecha31; se iniciaba el “bienio negro” (193432– 1936) que realizó una política contrarreformista y reaccionaria con fuerte involución del desarrollo democrático.

Entre las principales medidas que tomo señalamos: Ley de Amnistía para todos los sublevados en el fallido golpe de Sanjurjo y el regreso de los políticos en el exilio acusados de haber colaborado con la Dictadura del general Primo de Rivera; se derogó la Ley de Congregaciones y aprobó un presupuesto para el clero; paralización de la reforma laboral y de la reforma agraria, anulando las expropiaciones, incrementando las indemnizaciones y recortando el presupuesto para su aplicación; se suspendió el Estatuto catalán tras los sucesos de 1934 y el Estatuto vasco no se aprobó.

La revolución socialista austriaca33 de febrero de 1934 (realmente una corta guerra civil) fue masacrada por el gobierno fascista austriaco, aliado europeo de la Ceda. La Falange, milicia urbana formada a imagen y semejanza de la nazi SS, empezó a “cazar” a los anarquistas y contestarios de cualquier origen; todo ello fue el detonante para que la izquierda revolucionaria española temiese un inminente ataque de la derecha, como el de Austria, y la suspensión de la república, y comenzase a organizarse. A esta organización se sumó el PSOE, en la que se conoce como su etapa más radical34.

La Autoorganización campesina y empresarial se extendió y las clases populares se radicalizaron, confiando en sus propios métodos, con una explosión de la Organización y Autogestión Popular. Para hacer frente a la milicia de la Falange el movimiento obrero se arma formando las Milicias Proletarias35.

El campesinado se sublevó en el verano de 1934, Andalucía, Extremadura y Aragón fueron ahogadas por la represión militar (junio-julio 1934)36.

A primeros de octubre de 1934 tres ministros de la CEDA entraron en el gobierno; la izquierda creyó que era inminente que Gil Robles eliminara a la República por medios legales. El 4 de octubre hay un llamamiento de Companys a constituir la República Social en cada región, en cada pueblo; el 5 se da inicio a la huelga revolucionaria con lucha armada y sabotaje; el 6 Companys, practicando la desobediencia civil, proclama la Republica Social Catalana del Estado Catalán dentro de la República Federal Española, y a su llamada se proclama la república social en muchas ciudades del Estado español (Asturias, cuenca minera de León y Palencia, País Vasco, Nafarroa, ,….), el 7 es declarado el Estado de Guerra37 en todo el territorio español aplicando enérgicamente la ley marcial, y sofocando uno a uno todos los puntos de levantamiento popular, no dudando en bombardear ciudades, para el día 12 de octubre había cesado ya la insurrección en todos los lugares donde se produjo salvo en Asturias.. Siendo realmente el gobierno fascista del régimen republicano, donde Gil Robles asumió la Cartera de la Guerra, el primero en bombardear población civil en Europa38.

La revolución tuvo sus focos más persistentes Asturias y Cataluña, que formaron verdaderos gobiernos populares39. Ambas fueron sofocadas por el ejército de Marruecos comandado por Franco, llevando a cabo una sangrienta represión, como preludio de la Guerra de 1936. Se saldo con unos 4.000 muertos (menos del 10% militares y el resto obreros) y unos 30.000 obreros detenidos, incluidos Companys, Azaña y los dirigentes socialistas, detenidos que llenarían las cárceles españolas hasta la amnistía de febrero de 1936)

El año de 1935 cuando la clase obrera y el campesinado pobre vio desaparecer las esperanzas sobre sus demandas a través de la revolución inmediata, se vuelven hacia la resistencia activa y la autogestión40. Nace el movimiento Pro-amnistía (promovido y desarrollado por mujeres, madres y compañeras de los represaliados), que a través de los medios de Socorro Rojo Internacional, actúan de aglutinador de las izquierdas (todos los partidos de izquierdas y sindicatos sufrieron la represión de octubre) y lleva al triunfo del FRENTE POPULAR en febrero de 193641.

El nuevo gobierno decretó la amnistía para los presos políticos, el restablecimiento de la Generalitat de Cataluña42 y reanudó las reformas progresistas, como la agraria, con el descontento de la oligarquía que veía peligrar su poder. La vida política se radicalizó; los militantes de Falange Española realizaron actos violentos y asesinatos para desestabilizar la situación y justificar el alzamiento militar que se estaba preparando43 y culminó con su promulgación en Melilla el 17 de julio de 1936.

Este Golpe militar se dio contra la clase obrera y las mujeres que se atrevieron a soñar con un futuro en libertad y justicia social. La Guerra Civil, independientemente de todas sus otras motivaciones, actúo como un mecanismo de disciplina contra la clase obrera y las mujeres, recuperando la participación de los beneficios en la renta y el sometimiento de la mujer al varón. Fue la lucha de clases y género el meollo silenciado de la Guerra, enmascarada con cruces, escapularios y banderas nacionales.

5 LA TRANSFORMACIÓN DE LA RELACIÓN DE GÉNERO COMO IMPULSO DEL IDEARIO ANARQUISTA

De la escisión de la I Asociación Internacional de Trabajadores, que había sido creada en Londres en 1864, surgirían las dos principales corrientes del movimiento revolucionario de los siglos XIX y XX. Los bakuninistas, expulsados en 1872 de la Internacional, rechazaron el “socialismo científico” y pusieron el acento en la individualidad, la libertad y espontaneidad, defendiendo los principios de autonomía y descentralización en oposición a lo que consideraron autoritarismo marxista. A diferencia del marxismo que consideraba que la emancipación de los trabajadores se alcanzaría mediante la toma del poder político por parte de la clase trabajadora, los anarquistas propugnaron la abolición del Estado y del sistema de producción capitalista, por estar estos basados en relaciones autoritarias y opresoras, representando la negación de la libertad humana al tiempo que tenía su única razón de ser en la protección de los intereses de la clase capitalista.

Conscientes, sin embargo, de que el lugar de trabajo no era el único espacio en el que tenían lugar relaciones de dominación y opresión, consideraron que en este proyecto revolucionario era esencial una transformación de las relaciones personales y tendrían una importancia fundamental las cuestiones relativas a la vida familiar y la sexualidad44.

El anarquismo como movimiento social que persigue con fin último una emancipación humana integral, una libertad plena que posibilite el pleno desarrollo de la personalidad humana, mostró desde fechas muy tempranas una extraordinaria preocupación por el problema de subordinación de las mujeres, que destacaría considerablemente con respecto a otras corrientes ideológicas obreras.

En su proyecto de sociedad futura, los anarquistas de orientación comunal fueron los predominantes en Cataluña, Aragón y Asturias (orientación de fuerte arraigo histórico plasmada en el Derecho Pirenaico), contemplaban una organización social no jerárquica, basada en el colectivismo, la autogestión y la espontaneidad, en la que fuesen compatibles el comunismo y la libertad individual .

Del anarquismo comunal catalán surge el primer movimiento integral de lucha feminista en el Estado español: Mujeres Libres (MM LL). Es además el primer movimiento feminista radical de auténtica base popular, precursor en la lucha por reivindicaciones que después de tantos años conservan plena vigencia, con el extraordinario mérito de iniciar con coraje la construcción de utopías en un entorno de enorme atraso social y cultural, del cual la mujer era víctima por excelencia.

5.1 Las Precursoras

Un profundo vínculo entre feminismo y anarquismo se establece desde los orígenes de ambas corrientes, tras la Revolución Francesa (1789) y los comienzos del capitalismo industrial en Europa Occidental. En el pensamiento de la inglesa Mary Wollstonecraft (1759-1797) o la francesa Flora Tristán (1803-1844, hija natural de Simón Bolivar) se evidencia afinidad con las mismas tendencias sociopolíticas e intelectuales que en el segundo tercio del Siglo XIX, con Pierre J. Proudhon y Mijail Bakunin.

Cuando hacia el último cuarto del Siglo XIX y primeras décadas del Siglo XX, el anarquismo se estructura como una opción teórico-práctica bien diferenciada del marxismo y otras corrientes radicales, una Pléyades de mujeres45 representan toda una riqueza de pensamiento y acción que se tradujo en la constitución de un feminismo libertario específico.

Por supuesto en el Estado español, donde el ideal ácrata arraigó como en ningún otro lugar, éste tendrá muy pronto pensadoras destacadas que comenzaron a divulgar el ideario anarcofeminista y a enriquecerlo con sus aportes, como entre otras, Teresa Claramunt (1862-1931), Belén Sárraga (1873-1951), o “Soledad Gustavo” (1865-1939), esta última madre de Federica Montseny (1905-1994), que sería la mujer de trayectoria más resaltante en el anarquismo español de la decisiva década de 1930.

5.2 El desarrollo feminista revolucionario durante la II República: La aportación catalana.

Las condiciones de vida de las mujeres españolas eran opresivas y represivas en extremo. El trabajo era duro y muy mal pagado, y cuando se producían mejoras no se aplicaban con igualdad de genero. Las cifras del Instituto de Reformas Sociales46 muestran que en la década 1913-1922, los salarios de los hombres aumentó en un 107,1% y las mujeres de sólo un 67,9%, mientras que los precios aumentaron en un 93 %.

Desde su fundación, ocurrida en 1910, la Confederación Nacional del Trabajo, CNT, había tenido afiliación femenina y reconocido el derecho de las mujeres a su libertad económica y a salario igual que el hombre, pero durante mucho tiempo poco o nada se planteó como iniciativa de lucha específicamente de mejora de la situación económica y social de las mujeres.

No es hasta finales de los años de 1920 y comienzos de los 30 cuando la presencia femenina empieza a hacerse más notoria en el espacio laboral de las empresas; además que con la concesión a las mujeres del derecho al voto (octubre de 1931) a poco de establecerse la II República, se generó una dinámica política y cultural que abría nuevas posibilidades para la participación de las mujeres en la lucha social.

En esa circunstancia se funda en Barcelona, en 1934, el Grupo Cultural Femenino, núcleo pionero de articulación femenina dentro de la CNT47, al tiempo que otras instancias del movimiento ácrata peninsular como los ateneos libertarios y las revistas GENERACIÓN CONSCIENTE y REVISTA BLANCA, procuran atraer a sus filas a mujeres provenientes del reducido sector de las españolas con alguna formación académica. El objetivo inicial, en ambas vertientes, era alentar a más mujeres a acercarse al ideal libertario, pero la acelerada dinámica que se puso en marcha con el estallido del Golpe de Estado de 1936, impulsó a una rápida unificación de esfuerzos y a evolucionar a un planteamiento feminista muy activo, que tuvo la virtud de calar en muchas mujeres de los sectores populares y todavía hoy nos resulta inspirador.

El grupo que política e intelectualmente propugnaba las perspectivas feministas más consecuentes estaba en Madrid48. Desde esa ciudad, el 2 de mayo de 1936, cuando ya sonaban ruidos de sables, sale a la calle el primer número de la revista MUJERES LIBRES49, con 13 ediciones publicadas hasta 1938, donde se recogería lo esencial de las ideas que impulsaban a este colectivo50 y de las acciones que emprendió en medio de las complejas circunstancias de la Guerra, además del esfuerzo para entonces inédito en el ámbito de habla castellana de hacer una publicación donde todos los textos y buena parte del componente gráfico eran creación femenina.

Para la creación de esta agrupación como un colectivo con significación social real, las más dedicadas activistas fueron mujeres provenientes del ambiente anarcosindicalista de Cataluña51. Todo el esfuerzo de estas mujeres mencionadas y muchas otras se tradujo en una organización que llegó a contar con 147 agrupaciones locales52 – con un mínimo de 10 afiliadas cada una – que congregaban unas 26.000 mujeres en 1937, con evidente presencia política y cultural en Cataluña, Aragón, Valencia, Asturias y Bizkaia. Incluso hay referencias a que se constituyeron agrupaciones de MM. LL. en el exterior, concretamente en Argentina, Bélgica, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Holanda y Polonia.

5.3 Las ideas base de Mujeres Libres (MM LL)53

El feminismo hispano anterior al nacimiento de MM. LL. era un movimiento que expresaba visiones y objetivos de sectores de clase media, con énfasis en el logro paulatino de los derechos políticos y en ir disminuyendo lo más absurdo de una tradición espiritual y jurídica misógina, ocupándose relativamente poco de la discriminación social, educativa y cultural que padecían las mujeres obreras y campesinas. Además olvidaron plenamente la opresión económica de las mujeres, opresión a la que en muchos casos, estas mujeres de clase media, ayudaron a mantener.

La aparición de MM LL marca una ruptura con esas limitadas experiencias previas, y así mismo, tratan de poner en evidencia las grandes carencias de género de las secciones femeninas de los partidos comunistas, socialistas y falangistas concebidas como meras correas de transmisión para llevar consignas y ordenes a un sector de la población (el de las mujeres) para el que no se definían políticas específicas y que en lo esencial debía someterse a la dirección partidista, integrada siempre por varones, si acaso con alguna mujer que aceptara esa dominación de género.

Una conciencia crítica con respecto al Estado y las relaciones de poder establecidas pudo propiciar el desarrollo de una conciencia feminista centrada en la crítica al autoritarismo en las relaciones interpersonales, así como la aparición de un movimiento feminista autónomo en el seno del movimiento libertario español, que desafió las concepciones patriarcales de la feminidad, impulsaron la autodeterminación y la autonomía de las mujeres, que debían definirse a sí mismas desde un ángulo de visión propio.

Por otra parte MM LL vincula el problema femenino al problema social capacitando a la mujer para convertirla en individuo capaz de contribuir a la estructuración de la sociedad futura con su aportación específicamente femenina a la Revolución Social anarquista.

El número 1 de la revista Mujeres Libres manifestaba su abierto rechazo al feminismo contemporáneo, al calificarlo de un movimiento burgués cuyos objetivos se limitaban a ganar el sufragio femenino. Y en él se autodefinieron no como un grupo de mujeres que luchaban contra el hombre, si no como una organización que podía dividirse en muchos grupos potenciales participando en una vasta coalición por el cambio social. “Esto es ya más que feminismo. Feminismo y masculinismo son dos términos de una sola proporción; (…) la expresión exacta: humanismo integral”.

MM. LL propondrá a todas las mujeres una doble lucha: la lucha contra el Estado y el sistema capitalista, y la lucha específica contra el sistema patriarcal, propugnando la emancipación de las mujeres trabajadoras sobre las que se ciernen dos esclavitudes: de clase y de género.

A pesar de la afluencia de activistas provenientes de las otras instancias del movimiento libertario (CNT, Federación Anarquista Ibérica – FAI – , Juventudes Libertarias, los ateneos libertarios), desde el principio MM. LL. funcionó de modo autónomo, sin subordinarse a ninguna de las estructuras previamente existentes, pues se consideraba que la organización separada permitiría una acción más eficaz en los temas que particularmente concernían a la mujer, ya que sólo con la acción femenina autogestionada se podría adquirir la confianza y capacidad para participar como iguales a los hombres en la tarea de construir un mundo mejor54.

La revolución requiere para su desarrollo la alianza de hombres y mujeres, debe tratarse de una coalición igualitaria; de lo contrario no hay garantía de que la propia revolución sea equitativa.  Hay que identificar y diferenciar los contextos en los que se desarrolla la actividad de la organización revolucionaria, tales como la clase social, procedencia étnica y identidad cultural. No se puede actuar por otros sin tener en cuenta estos factores de peso dentro del activismo revolucionario. MM.LL. persiguió infatigablemente que la unidad fuera  posible.  Según su interpretación de la tradición anarquista, depositaron especial interés  en que la estrategia para alcanzar la citada unidad requiere reconocer la diversidad.

Sus objetivos organizacionales específicos, los resumían en dos consignas: capacitación y captación. Lo primero se refería al trabajo educativo, para ayudar a las mujeres obreras y campesinas a superar las enormes carencias de instrucción formal que padecían (no olvidemos el analfabetismo casi total de este colectivo de mujeres), lo cual era condición básica para acceder a lo segundo, pues las mujeres que se superaban a través de la educación podrían incorporarse y participar activamente en ese proceso de transformación social profunda impulsado por el movimiento libertario español en las áreas donde tenía predominio55.

Como propuestas para modificar a corto plazo esta situación los esfuerzos más insistentes de la Agrupación apuntaron a lo siguiente:

Sobre el trabajo asalariado: Las organizadoras esgrimían que la participación laboral de la mujer era indispensable, porque en ello se fundaba la independencia económica femenina. La dependencia de género era el resultado de una radical división sexual del trabajo que las relegaba al hogar y a los puestos peor pagados, en las más precarias condiciones. Acogieron con brazos abiertos el movimiento nacido con la guerra que instaba a la mujer a salir de casa y unirse a la fuerza laboral asalariada, demostraron su esperanza de que la incorporación de la mujer al trabajo pagado resultara permanente y contribuyera a la independencia económica de las mujeres. Para que ese derecho no fuese mera acumulación de cargas adicionales sobre las espaldas femeninas, propugnaban la instalación generalizada de comedores populares y guarderías56, tanto en vecindades como en fábricas, para permitir a las mujeres ir a trabajar y defendieron que las tareas del hogar fuesen compartidas.

Mediante su programa laboral, abordaron los problemas específicos a los que se enfrentaban las obreras e intentaron prepararlas para que ocuparan su lugar como iguales en la producción. Junto con los sindicatos de la CNT, patrocinaron y organizaron apoyo, instrucción y programas de aprendizaje para las que iban a comenzar a trabajar a cambio de un sueldo. Pelearon por la igualdad de sueldos entre hombres y mujeres.

Relaciones de pareja: Este aspecto lo vinculaban con la independencia económica, pues sin ésta no es posible construir el amor libre, que es la relación basada en la libertad para asumir conscientemente el acuerdo de compartir la existencia57. En tanto anarquistas, repudiaban el control y sanción institucional (estatal o eclesiástico) sobre las uniones, porque tal ingerencia refuerza el papel dominante de esas estructuras de poder, además de consolidar la desigualdad hombre-mujer en las relaciones interpersonales.

Prostitución: Sobre este tema hicieron proposiciones originales. La consideraban como un resultado inherente al sistema capitalista y estaban en contra de la prostitución y a favor de las prostitutas. Decían que no se podía acabar con la explotación sexual sólo con medidas policiales, pues ello supondría dejar sin trabajo a muchas mujeres. Plantearon que inicialmente debía existir una prostitución liberatoria, con exámenes y tratamientos médico-sicológicos58, orientación y capacitación en trabajos sustitutos, ayuda moral y económica, que progresivamente llevasen a la desaparición de este “oficio”.

Educación infantil: siendo un asunto al que prestaron la mayor atención, sostenían que en las escuelas capitalistas se adquiría una mentalidad encasillada por los valores burgueses, por lo que era esencial que todos los involucrados diesen un giro total al proceso educativo, potenciando una escuela para la libertad a la que asistiesen juntos niñas y niños, iniciativa radical para la época en el Estado español59.

Familia: Criticaban la jerarquización autoritaria que imperaba en su seno y su sometimiento al poder paternal. En opinión de MM. LL., la mujer y los hijos carecían de todo derecho a expresarse dentro de la familia tradicional, siendo que el sistema capitalista utiliza esta institución para favorecer la propiedad privada y la sumisión a los poderes autoritarios, de modo que la estructura familiar debía transformarse radicalmente en términos de igualdad, libertad y solidaridad unidos con lo que se planteaba respecto a las relaciones de pareja60.

Educación sexual: Enfrentando al oscurantismo de raíz clerical que impregnaba a todas las capas sociales con tanta fuerza, que era visible hasta entre quienes se consideraban “de izquierdas”, MM. LL. insistió en abrir canales para informar y discutir sobre la sexualidad, incluyendo temas para entonces tabú como los métodos anticonceptivos o el aborto61, en tanto la consideraban un aspecto esencial de la vida humana, que debía ser conocido para ser transformado en el sentido más positivo para la felicidad individual y colectiva.

Vincularon estrechamente las esferas política y sexual considerando que su proyecto de revolución social, no podía quedar reducido a la transformación de las estructuras socioeconómicas sino que debía incluir un cambio fundamental en las relaciones de género, con el fin de suprimir las relaciones de poder. La consideración de la dimensión política de la vida privada y las cuestiones sexuales así como la defensa de la anticoncepción y el control de la natalidad como instrumentos de emancipación, anticipan la política sexual feminista de los años sesenta y setenta. Por otra parte, en su defensa del amor libre y la libertad sexual de las mujeres, constituyeron un antecedente a la consideración, por parte del feminismo de segunda ola, de la necesidad de desafiar las relaciones de poder que tenían lugar en el espacio privado y proponer nuevas formas de relación antiautoritarias.

Existen así evidentes conexiones teóricas y prácticas entre el feminismo anarquista y las agrupaciones feministas de la segunda ola. Estas, surgidas en el contexto de los nuevos movimientos sociales en la década de los sesenta, se fundamentaron en relaciones de solidaridad, afinidad y experiencias compartidas, optando por la autogestión y por estructuras organizativas descentralizadas y conscientemente antijerárquicas, como oposición a una cultura patriarcal fundamentada en relaciones de poder y dominación patriarcal, al tiempo que se centraron en la reivindicación de autonomía y libertad personal. Quizá la principal diferencia de estos movimientos que, en contextos socioeconómicos tan distintos, realizaron planteamientos tan similares, sea el interclasismo propio de la segunda ola frente a la perspectiva proletaria y de clase de las anarquistas.

Es necesario apuntar que las ideas y la existencia misma de MM. LL. enfrentaron resistencias incluso dentro del ámbito libertario, donde a pesar de brindarse cierto apoyo económico, locales de funcionamiento y espacio en la prensa ácrata, no se quiso aceptar a la Agrupación como un organismo igual a la CNT, la FAI y las Juventudes. Cuando MM. LL. solicitó formal reconocimiento en un pleno nacional del movimiento libertario en octubre de 1938, se le respondió que “una organización femenina sería para el movimiento obrero un elemento de desunión y desigualdad, con consecuencias nefastas en el desarrollo futuro de la clase obrera.” 62

Ciertamente tal resistencia a reconocer la especificidad y necesidad de autonomía en la lucha femenina puede interpretarse como una muestra de la opresiva tradición del dominio de género, presente con todo su peso en la sociedad española de entonces, y a los que la II República no pudo o no supo enfrentarse de forma radical.

5.4. La feroz represión de genero y clase del franquismo

Durante la dictadura se produce un retroceso general, en todos los ordenes, de la vida del pueblo vencido.

La Ley de 9 de febrero de 1939, de depuración de responsabilidades políticas, decretó la incautación del patrimonio de los partidos y sindicatos republicanos. El saqueo a los patrimonios de las familias se hizo “de facto” sin necesidad de decretos, como botín de guerra de los vencedores . El franquismo practicó, con todos los medios represivos al su alcance (militares, policiales, judiciales, económicos, educativos..) la aniquilación total “del enemigo”.

Las mujeres sufrieron la doble represión de género y de clase del franquismo, y lo pasaron aún peor que los hombres, porque sobre ellas recaía la responsabilidad de “regenerar la patria” y sobre ellas se ejerció una represión múltiple para devolver a la mujer al ámbito doméstico y a la sumisión al hombre. La dictadura exigió a las mujeres un exceso de virtud que encarnara un modelo de decencia y castidad que limpiara la degradación moral republicana.

Toda la lucha feminista se vio truncada por el triunfo del ideario fascista de Franco, que condujo a estas mujeres a la muerte tras atroces vejaciones de género, a la cárcel, al exilio63, a volver a la situación contra la que se habían rebelado64, o lo que tal vez fue peor, a un silencio que negaba a muchas tan siquiera mencionar la experiencia más rica de sus vidas.

La represión de género comenzó desde el mismo día del Golpe de Estado, siendo famosas las arengas radiofónicas del General Queipo de Llano a sus tropas. “Nuestros valientes Legionarios y Regulares han enseñado a los cobardes de los rojos lo que significa ser hombre. Y, de paso, también a sus mujeres. Después de todo, estas comunistas y anarquistas se lo merecen, ¿no han estado jugando al amor libre? Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricas. No se van a librar por mucho que forcejeen o pataleen”65

La burla la recogía el Boletín Oficial del Estado del 17 julio 2012 en el que el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, sancionó con su firma la renovación del titulo nobiliario del Marquesado de Queipo de Llano al nieto del general franquista del mismo nombre creado y otorgado por el dictador Francisco Franco.

Todas las conquistas feministas alcanzadas durante la República desaparecieron:

_ El Fuero del Trabajo de 14 de marzo de 1938, realizado antes de que acabara la guerra civil, ya señalaba, como una conquista del nuevo régimen, que este “liberara a la mujer casada del taller y de la fábrica”, con una “excedencia forzosa” por razón de matrimonio.

_No se reconoce el derecho de las mujeres a la educación básica (hasta la Ley de Educación de1970).

_Se consagra la minoría de edad perpetua para las mujeres con sometimiento permanente al varón: padre, marido o tutor. Los capacidad jurídica de las mujeres es prácticamente nula 66. La mayoría de edad era a los 23 años, pero las hijas no podían abandonar el domicilio de los padres hasta los 25 años, salvo para casarse o ingresar en una orden religiosa. Se decía que la finalidad de esta disposición era el decoro público y personal de las hijas. Esta discriminación se mantiene en vigor hasta 1972. Así mismo el art. 57 afirma: “el marido debe proteger a la mujer y esta obedecer al marido”; norma injusta, que da por supuesta la inferioridad de la mujer, que institucionalizó la autoridad marital y que junto con la protección del uxoricidio sustenta la interiorización de la violencia de género como legítima por el varón.

_El Código Penal de 1944 (desigualdad jurídica según el género) se ensaña contra la mujer con un claro y duro empeoramiento de su situación jurídica ante las leyes penales: la mujer es considerada como un objeto de posesión masculina, símbolo del honor familiar (adulterio-amancebamiento). Reincorpora el llamado “uxoricidio por causa de honor” en virtud del cual podía matar o lesionar a la esposa sorprendida en flagrante adulterio o a la hija menor de veintitrés años, mientras viviere en la casa paterna, cuando fuere sorprendida en análogas circunstancias67.

En la educación la falangista Sección Femenina, se encargó del control de las mentes y cuerpos de todo el género femenino, a través de su introducción en todos los resquicios en que las mujeres forzosamente se hallaban presentes: escuelas, cárceles, formación prematrimonial, formación “religiosa”, etc con unos textos que han pasado a la historia como ignominia de género, y que han convertido en infinitamente grande el pensamiento liberador de Mujeres Libres.

Agotado el espacio otorgado a esta aportación solo me queda decir que la memoria histórica es algo más que desenterrar huesos.

Los huesos aún no identificados de mi abuelo, de vuestros familiares y vecinas, claman algo más que luz, piden que no olvidemos el porqué llenaron las cunetas de huesos. Recuperar la memoria en su totalidad nos lleva a recuperar el sentido de su lucha, a tomar el testigo de su muerte por la triple liberación: de género, de clase, y de pueblo. Seamos siempre merecedores de su DIGNIDAD

1 “El Príncipe” de Maquiavelo, del S. XVI, es la obra más conocida, pero existe toda una biblioteca sobre el tema cuyo objetivo es la perseverancia en el poder. En el S. XXI la gobernabilidad, o “gobernanza” como término de moda, sigue siendo un elemento clave para el mantenimiento del poder del capitalismo y por tanto prioritario en todos los Tratados recientes de la UE, y la profundización legislativa para su desarrollo.

2 Persuasión diseñada desde todo el sistema ideológico ya desarrollado, y bajo la amenaza coercitiva del sistema represivo (sistema judicial, policial, etc.)

3 Vicens Navarro en su obra “El subdesarrollo Económico y Social de España” desarrolla en profundidad este tema con sus repercusiones actuales en la política económica y social.

4 En 1936 Argentina tenía una colonia de medio millón de españoles, principalmente gallegos. En el tránsito de un siglo a otro la mitad de la población gallega emigrió.

5 La afiliación sindical no debió superar el 30% nada más que en Madrid y Barcelona y la media nacional se situó tan sólo en el 5%

6 Indalecio Prieto, un periodista autodidacta y orador eficacísimo, fue su figura estelar

7 El balance “oficial” de la semana fue de más de cien muertos, a lo que siguió la celebración de juicios en los que se dictaron numerosas penas de muerte contra los sospechosos de promover la revuelta. La protesta social fue muy intensa y el grito de ¡Maura, no! se convirtió en un clamor extendido que provocó en octubre la caída de Maura y su gobierno.

8 Silvia Sánchez Estrada. “Clases Sociales y Anarcosindicalismo. Barcelona 1917-1923” . Universidad Pompeu Fabra 2013.

9 . Aunque la producción de las materias alimenticias no se contrajo, sin embargo en el Estado español se produjo un rápido encarecimiento motivado porque parte de la producción salió a los mercados extranjeros, donde se podían conseguir unos mayores beneficios

10 Su carácter estatal vino dado porque las reivindicaciones eran obligar tanto al gobierno a reducir las exportaciones, que dejaban sin recursos alimentarios al país, como a los tenderos a abaratar los precios.

11 Aunque las protestas de las Juntas empezaron en el otoño de 1916, la crisis alcanzó su punto culminante en el verano de 1917, coincidiendo con su brutal represión a la población en huelga (en parte condicionaron su actividad represora con el pueblo, “mantenimiento del orden público” a cambio de mejorar su status).

12 En marzo de 1916 se publicó un manifiesto, Per Catalunya y la Espanya Gran, que proponía la creación de un nuevo concepto de Estado constituido por una unión de pueblos federados. En junio de 1917 la Lliga, fuerza catalanista conservadora creada en 1901, obtuvo un señalado éxito electoral. Animado por el éxito y sintiéndose respaldada por amplios sectores de las clases empresariales y medias de Cataluña, Francesc Cambó, líder catalanista, aprovechó igualmente la situación de inestabilidad y el malestar de militares y obreros para convocar una Asamblea de parlamentarios en Barcelona con el objetivo de poner en entredicho al régimen y forzar un cambio constitucional. A la asamblea, celebrada en ese mes de junio, asistieron 71 parlamentarios republicanos, reformistas, socialistas y catalanistas. En octubre se celebraron dos nuevas reuniones en Madrid, en el mismo Palacio del Congreso, pero la asamblea había perdido fuerza y cohesión, sin duda influida por los graves sucesos de la huelga general

13 La patronal empieza a percibir como peligrosas las medidas reformistas y fomenta la desestabilización del régimen; proceso que inicia a lo largo de 1919.

14WINSTON, COLIN M, La Clase Trabajadora y la Derecha en España 1900-1936, Ed. Cátedra, Madrid, 1989, p.101.

15 La CNT decide intervenir en el conflicto y nombra un comité de huelga para impulsar cajas de resistencia e intentando negociar con una patronal

16 Según cifras de Colin Winston, el Sindicato Libre contaba con 10.000 afiliados en 1921 alcanzando la cifra de 150.000 al año siguiente. El enfrentamiento armado entre seguidores de la CNT y del Sindicato Libre, produjo una nueva escalada de violencia creando una tensión extrema en la huelga general del 24 de enero de 1920, que acabó extendiéndose por todo el Estado.

17 El gobierno, presidido por García Prieto sin oponer la más mínima resistencia presentó su dimisión al día siguiente. Alfonso XIII sabía de la preparación del Golpe porque hay testimonios que afirman las palabras que mantuvo el rey con el ministro de instrucción pública: “considero inevitable la formación de un gobierno militar”. Así el Rey estaba ligando su destino al del Directorio Militar.

18 El Directorio Militar tomó rápidamente medidas, entre otras: 1)Ilegalización de todos los partidos políticos, 2) Formación de la Unión Patriótica, partido único  bajo la dirección de un militar. Se trataba de seguir el modelo fascista impuesto por Mussolini en Italia. 3) Política de “mano dura” en todo lo referente al orden público. 4) Prohibición de la bandera y el himno catalán y restricción de la lengua catalana al terreno privado.

19 Aprovechando que el sindicalismo revolucionario quedaba prohibido de facto se formaron numerosos grupos anarquistas culturales que tuvieron una vida más o menos libre durante la dictadura (libre en tanto se limitaran a labores culturales). Mientras tanto un nutrido grupo de militantes tuvo que exiliarse en Francia, Bélgica y Sudamérica. Entre ellos estaban conocidos militantes como Buenaventura Durruti, Francisco Ascaso, Juan García Oliver, Gregorio Jover, etc.

20 En 1927, se constituyó una Asamblea Nacional Consultiva, formada en su mayoría por miembros de Unión Patriótica elegidos por sufragio restringido. Primo de Rivera de nuevo seguía el modelo italiano, en este caso el Consejo Fascista. Esta Asamblea fracasó rápidamente en su intento de redactar una ley fundamental que hiciera el papel de Constitución de la dictadura.

21 Para coordinar la labor de oposición crearon un Comité Revolucionario presidido por Niceto Alcalá Zamora, republicano conservador.

22 El 15 de diciembre de 1930, fracasó una sublevación militar republicana en Jaca. Sus líderes, Galán y García Hernández, fueron juzgados y ejecutados. La mayor parte del Comité Revolucionario fue detenido, en medio de un creciente descontento antimonárquico.

23 En estos primeros momentos de la República, del 11 al 16 de junio, la CNT realizó su III Congreso en Madrid, al que acudieron delegados de 511 sindicatos que totalizaron una cifra de 535.000 afiliados representados.

24 Se trataba de la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra, que en poco tiempo tuvo medio millón de afiliados y que se convirtió en la columna vertebral de la UGT

25 La izquierda obtuvo 279 escaños frente al centro (119) y la derecha (41). Los partidos de izquierda más votados fueron el PSOE y Acción Republicana – más tarde Izquierda Republicana – liderado por Manuel Azaña, un partido progresista de intelectuales y profesionales urbanos. Partidario de reformas sin enfrentamiento de clases.

26 En septiembre de 1932, con fuertes tensiones y con la oposición de la derecha se aprobó la Ley de Bases para la Reforma Agraria. Los terratenientes se mostraron claramente hostiles, y dificultaron todo lo que pudieron el desarrollo de la ley.

27 La lentitud en la aplicación de la reforma agraria provocó alzamientos campesinos con especial incidencia en la provincia de Cádiz, sobre todo en el pueblo de Casas Viejas, donde los campesinos destituyeron al alcalde y se enfrentaron a la Guardia Civil., que reprimió de forma brutal a la población, pero “ un campesino, apodado Seisdedos, se hizo fuerte en su casa con sus hijos, nietos y vecinos. Las fuerzas del orden incendiaron la casa y acribillaron a sus ocupantes cuando huían del fuego. Solo sobrevivieron dos personas” M. TUÑÓN DE LARA, Historia de España, vol. 9

28 Bibliotecas ambulantes, conferencias, charlas, recitales de poesía, proyecciones de películas, exposiciones con reproducciones de obras del Museo del Prado…fueron acercadas a las zonas rurales. Algunas compañías teatrales, integradas por actores profesionales y estudiantes, visitaron pueblos apartados del país llevando las principales obras del repertorio teatral español. La más conocida de ellas fue La Barraca, un proyecto personal del poeta García Lorca.. La Generación del 27 pasó al primer plano durante el periodo republicano., el grupo de poetas fue excepcional.

29 Los resultados electorales de abril de 1931 situaron a Esquerra Republicana, partido que agrupaba a los nacionalistas, dirigidos por Francesc Maciá, como fuerza política suprema en Cataluña. Para llegar a un acuerdo, tres ministros del gobierno provisional viajaron a Barcelona, allí se constituyó la Generalitat que elaboraría un Estatuto de Autonomía; el “estatuto de Nuria” (lugar donde se redacto), sometido a consulta popular obtuvo una espectacular aprobación y sería presentado en las Cortes Constituyentes en septiembre de 1932. El catalán se consideraba idioma cooficial y habría un Parlamento Catalán.

30 No se le aplicó la pena de muerte, se exilió a Portugal y desde allí regreso en julio de 1936 para dar el nuevo Golpe de Estado. En realidad practicamente todos los militares intervinientes solo fueron encarcelados o exiliados y pudieron repetir su intento en 1936.

31 La CEDA un partido encuadrado en la coalición europea de la ideología fascista fue el partido más votado (115 escaños) y gobernó en coalición con los republicanos conservadores de Lerroux (102 escaños). “ El poder ha de ser íntegro para nosotros. Para la realización de nuestro ideal no nos detendremos en formas arcaicas. Cuando llegue el momento el Parlamento se somete o desaparece. La democracia será un medio no un fín. Vamos a liquidar la Revolución” (Gil Robles, “ABC” 10 de octubre 1933, recogido del libro “Octubre de 1934 en Euskal Herria: Revolución, Insurrección y Huelga Geenral” de J.R. Garai, J. Gutierrez y J. Chueca. Edit. Intxorta 1937 Kultur Elkartea (2014)).

32 El gobierno se formó en febrero de 1934, mismo mes de Constitución de la Falange Española fusionada con las JONS (Juntas Ofensivas Nacional Sindicalistas). “Tampoco confío en la eficacia del voto del hombre. La ineptitud del sufragio es igual para ella que para él. Y es que el sufragio universal es inútil y perjudicial a los pueblos que quieren decidir de su política y de su historia con el voto”(Primo de Rivera, fundador de Falange).

33 En enero de 1934 Dollfuss transformó el Estado parlamenterio democrático de Austria en una dictadura en la que gobernó por decreto y se conoció como Austrofascismo. En febrero fue la primera vez en que se ofreció resistencia física al fascismo en Europa, la Revolución de Octubre española fue calificada en la prensa de muchos paises como “la segunda Viena”

34 Programa de Base para la Revolución (Enero 1934, PSOE): •1 Nacionalización de la tierra •2 Mayor prioridad para los proyectos de regadío •3 Una reforma radical de la educación •4 Disolución de todas las órdenes religiosas, con incautación de sus bienes •5 Disolución del ejercito, sustituido por una milicia democrática .6 Disolución de la Guardia Civil •7 Reforma de la Burocracia con una purga de elementos anti republicanos •8 Mejora de las condiciones de los obreros de la industria •9 Reforma tributaria, con la introducción de un impuesto de la Herencia •10 Todos estos cambios, iniciados por Decreto, serían ratificados por una nueva legislatura elegida democráticamente.

35 La primera masacre obrera de la Republica se realiza en diciembre de 1933, cuando tras el triunfo de la CEDA la CNT convocó una huelga general revolucionaria, que fue masacrada y la CNT quedó fuertemente debilitada por la represión. Pero la crueldad de la república abonó la autoirganización y resistencia que culminó en la Revolución de 1934.

36 Huelga en gran medida motivada por el extremismo del sector dirigente y el descenso de los salarios. El gobierno logró reprimir fácilmente con la subversión porque ésta no tuvo el apoyo del sindicalismo urbano, que estaba preparando la Huelga General Revolucionaria de octubre.

37 Diario Oficial Ministerio de la Guerra 7-0ct.1934. ”El Presidente del Consejo de Ministros tiene el honor de dirigirse a los españoles: A la hora presente, la rebeldía, que ha logrado perturbar el orden público, llega a su apogeo. Ante esa situación, el Gobierno de la República ha tomado el acuerdo de proclamar el estado de guerra en todo el país”.

38 Los aviones que operaron en la cuenca minera vizcaina eran 7, modelo Breguet 19, provenian de la base de recajo Logroño, mandados por el capitán Yañez. Se tienen referncias de bombardeos en Asturias, Cuenca minera de Palencia y León, Cataluña y Pais Vasco. Recogido del libro “Octubre de 1934 en Euskal Herria: Revolución, Insurrección y Huelga Geenral” de J.R. Garai, J. Gutierrez y J. Chueca. Edit. Intxorta 1937 Kultur Elkartea (2014).

39 La organización y el espíritu de lucha de los mineros asturianos, agrupados por las fuerzas obreras bajo la consigna común de Uníos Hermanos Proletarios (UHP), permitió el desarrollo de una insurrección armada revolucionaria. Los mineros se dirigieron desde las cuencas hulleras hacia las ciudades de Avilés, Gijón y Oviedo. La ciudad de Oviedo fue tomada por los sublevados que controlaron la gestión del poder, los servicios y los suministros en la capital asturiana. La intervención militar fue durísima frente a la tenaz resistencia obrera y tras una lucha feroz que se prolongó entre los días 10 y 19 de octubre de 1934, se consumó la rendición de los sublevados. Cuatrocientos guardias civiles se encargaron en los días siguientes, ya con la situación controlada, de completar la acción represiva con fusilamientos directos y torturas en actitud de represalia.

40. La nueva Ley de arrendamientos prohibió el acceso de los arrendatarios a la propiedad. Campesinos extremeños fueron expulsados de las tierras que el Gobierno de Azaña les había entregado anteriormente. La reforma quedó paralizada en la práctica, mientras el paro crecía hasta alcanzar un número aproximado de 800.000 personas al final de 1935.

41 El desprestigio de los lerrouxistas por escándalo del corrupción hizo caer al gobierno. Gil Robles quiso ser presidente del gobierno pero el presidente de la república, Alcalá Zamora, que temía tanto una dictadura de derechas como una revolución de izquierdas, eligió a un centrista (Portela Valladares) que disolvió el Parlamento y convocó elecciones en febrero de 1936. Triunfó el Frente Popular, una alianza electoral de todos los partidos de izquierda, desde los republicanos hasta los comunistas, a la que los anarquistas dieron su apoyo. Las derechas, agrupadas en el Bloque Nacional (CEDA, monárquicos y tradicionalistas) obtuvieron 139 diputados frente a los 257 de las izquierdas. El gobierno fue presidido por Azaña y compuesto exclusivamente por republicanos, los socialistas no quisieron participar. En mayo hubo cambio en la composición de Gobierno, Alcalá Zamora fue sustituido por Azaña como presidente de la república; Casares Quiroga fue nombrado presidente del gobierno.

42 Se iniciaron las gestiones para la aprobación del Estatuto vasco, que sin embargo no se produjo hasta la primera sesión de Cortes celebrada después del inicio de la Guerra Civil, en circunstancias por tanto excepcionales, ya en otoño de 1936.

43 En un debate en las Cortes a mediados de junio de 1936 Calvo Sotelo insinuó la posibilidad de un golpe de Estado ante el riesgo de una revolución proletaria al estilo soviético. Casares Quiroga advirtió a Calvo Sotelo de que le consideraría responsable de lo que sucediera si sus insinuaciones se hicieran realidad.

44 Esta parte es deudora de los trabajos de Martha Ackelsberg, Mujeres Libres. El anarquismo y la lucha por la emancipación de las mujeres, Barcelona, Virus, 2000; y de Álvarez Junco, La ideología política del anarquismo español 1868-1910, Madrid, Siglo XXI, 1991.

45 La francesa Louise Michel (1830-1905), la inglesa Charlotte Wilson (1854-1944), las norteamericanas Lucy Parsons (1853-1942) y Voltairine De Cleyre (1866-1912), la rusa Emma Goldman (1869-1940), las italianas Leda Rafanelli (1880-1971) y Virgilia D’Andrea (1890-1933), la hispano-argentina Juana Rouco (1889-1969), la puertorriqueña Luisa Capetillo (1879-1922) y la brasilera María Lacerda de Moura (1887-1945), entre muchas otras.

46 Citado en SGPayne, La revolución española, Weidenfeld & Nicolson, 1970

47 En las páginas de Solidaridad Obrera durante los últimos meses de 1935, Lucía Sánchez Saornil ya había manifestado al secretario de la CNT, Mariano R. Vázquez, su intención de crear un órgano femenino independiente, tras analizar la posición de las mujeres en el anarcosindicalismo y expresar su firme convicción de la necesidad de la contribución femenina a la lucha libertaria. En esta serie de artículos que llevan por título “La cuestión femenina en nuestros medios”, Lucía muestra su disconformidad con el hecho de que la cuestión femenina se considere un asunto secundario siempre postergado y expresa cierta decepción hacia la actitud de los compañeros anarquistas varones. Mariano R. Vázquez, en un artículo publicado el 10 de octubre de 1935, afirmaba que a las mujeres, por ley natural, les correspondía el lugar de iguales y no de subordinadas. Sin embargo, responsabilizaba a las mujeres de su esclavitud: “¿no hemos convenido en que no solo es responsable de la desigualdad quien manda sino más aún quien sumisamente obedece? Siendo así, reconoceremos que no solo cabe culpar al hombre por ser tirano, sino también a la mujer por avenirse a ser esclava”.

48 Con la escritora Lucía Sánchez Saornil (1895-1970), la abogada y educadora Mercedes Comaposada Guillén (1901-1994) y la médica Amparo Poch y Gascón (1902-1968)

49 El nombre de esa revista lo tomará poco más adelante la organización específica que constituirían las mujeres anarquistas desde septiembre de 1936, ya en plena guerra, en las zonas liberadas del fascismo, aún cuando el congreso que formalizó su fundación (que fue el único que pudieron realizar) ocurrió en agosto de 1937 en Valencia.

50 “Si de veras queremos la Revolución Social, no olvidemos que su principio primero está en la igualdad económica y política, no solo de las clases sino de los sexos”, en “El problema sexual y la Revolución, Revista Mujeres Libres, nº 9.

51 Como Soledad Estorach, Pepita Carpena, Sara Berenguer, Pepita Estruch, María Jiménez, Concha Pérez y Concha Liaño, pero no hay que olvidar a otras destacadas mujeres, no catalanas, que se entregaros a este proceso como Lola Iturbe, Carmen Conde, Pilar Grangel, Isabel Mesa, Áurea Cuadrado, Pura Pérez, Suceso Portales, Concha Guillén o Antonia Fontanillas.

52 La Agrupación de Bilbao, tuvo su sede en la calle de la Ribera.

53 Este apartado es deudor del trabajo de Nelson Méndez P. “ Mujeres Libres de España 1936-1939: Cuando florecieron las rosas de fuego”. Edit. Universidad Central de Venezuela Caracas.

54 “No luchamos contra los hombres, No pretendemos sustituir el dominio masculino por el femenino. Es necesario trabajar y luchar juntos pues sino nunca tendremos la revolución social. Pero necesitamos nuestra propia organización para luchar por nosotras mismas” [citado en Liaño y otras, 1999b: 18]

55 En Barcelona MM. LL. puso en marcha de modo independiente el “Casal de la Dona Treballadora”, donde se atendían constantemente entre 600 y 800 mujeres en clases de alfabetización, instrucción básica, mecánica y agricultura, sin olvidar enseñanza sindical y temas económico-sociales. En el área de salud, MM. LL. fomentó la creación de una Escuela de Enfermeras y el Instituto Materno-Infantil Louise Michel, también ambos en Barcelona. Debe decirse que – habiendo tomado la CNT la polémica decisión táctica de participar en el gobierno republicano – la Ministra de Sanidad era Federica Montseny, a quien correspondería la paradójica circunstancia, para una anarquista, de ser la primera mujer en el mundo que ocupase una cartera ministerial.

56 Larga es la lista de su participación directa en la creación y gestión de guarderías y comedores populares, respondiendo a una reivindicación inmediata de las trabajadoras. Más tarde crearon un gran número de orfanatos y centros de apoyo a los refugiados.

57 Nada tiene que ver con esa caricatura de promiscuidad sexual sin compromiso que ha promovido como espantajo el conservadurismo religioso de entonces y de ahora

58 En conjunto con el Ministerio de Sanidad de Federica Montseny, MM LL trabajaron en hacer funcionar los “liberatorios” de prostitución, con resultados muy positivos allí donde se llevó a cabo la experiencia.

59 Además se reivindicaba la teoría y la experiencia de la pedagogía libertaria que desde el Siglo XIX se había asociado estrechamente con el movimiento anarquista.

60 Amparo Poch, atacó la doble moral sexual sustentada sobre el matrimonio y la prostitución, defendió la libertad sexual de las mujeres y su derecho al placer sexual y preconizó el amor libre rechazando el principio de la monogamia que relacionaba estrechamente con el capitalismo y la propiedad privada: “Todo el armatoste opresivo del capitalismo defiende la monogamia en sus códigos sexuales porque sabe muy bien que solo el derrumbamiento de este puntal poderoso hará la verdadera Revolución. Pareja humana, propiedad privada, capitalismo. He aquí tres principios que se sostienen mutuamente”. ( “Prólogo a El matrimonio libre”, de Pedro Ribelles Pla, recogido en Antonina Rodrigo, Amparo Poch y Gascón. Textos de una médica libertaria, Diputación de Zaragoza, 2002.)

61 Federica Montseny, al frente del ministerio de Sanidad, redactó el decreto de legalización del aborto a nivel nacional, proyecto que quedó frustrado por la oposición de Juan Negrín, ministro de Hacienda que consideró preferente destinar los recursos necesarios para ello al ministerio de Defensa. El aborto será legalizado en Cataluña en diciembre de 1936 a iniciativa de Félix Martí Ibáñez, entonces director general de Sanidad y Asistencia Social de la Generalitat. El decreto de Interrupción Artificial del Embarazo, que se defendió en la prensa anarcosindicalista como uno de los triunfos de la revolución, tenía un claro contenido emancipatorio dado que admitía la voluntad de la mujer y su autodeterminación como motivo suficiente para la práctica del aborto.

62 Citado por Nelson Méndez P. “ Mujeres Libres de España 1936-19392 (nota 53)

63 Entre la desesperanza y debilitamiento que significó el exilio para el anarquismo español, parte de lo peor le tocó a las veteranas de MM. LL., a quienes ni siquiera les fue posible mantener estructuras organizadas en la clandestinidad o en el exterior, como si pudieron hacerlo otras expresiones del movimiento libertario ibérico. Apenas si se registró el esfuerzo, iniciado por Suceso Portales, Sara Berenguer y otras, de publicar la revista MUJERES LIBRES DE ESPAÑA EN EL EXILIO, que comenzó a aparecer en Londres en 1964, luego se siguió editando en Francia y se mantuvo por 47 números hasta 1976, pero que fue prácticamente desconocida fuera de reducidos círculos

64 El periodico franceés LIBERTAD, el día 4de noviembre de 1972 publicaba: “Recientemente, una mujer española fue condenada a dos años y cuatro meses de prisión cuando la policía descubrió la literatura feminista en su piso. Su marido, que era apolítico, sufrio la misma pena. De acuerdo con la teoría del derecho español una mujer no puede actuar por su cuenta , su marido, por lo tanto debe ser responsable de sus acciones, “

65 Discurso del 23 de julio de 1936 en Radio Sevilla desde donde diariamente alentó a sus tropas franquistas a violar a las mujeres de los republicanos y a deshacerse de sus maridos (en 6 meses fusiló a más de 3.000 personas en dicha provincia)

66 En los asuntos económicos el Código Civil era terminante: la mujer no podía, sin licencia de su marido, adquirir a título oneroso, ni lucrativo, ni enajenar sus bienes ni obligarse, sino en los casos y con las limitaciones establecidas por la ley; se designa al marido administrador único de los bienes del matrimonio, los gananciales, salvo estipulación en contrario y en lo referente a los parafernales, como se denominaban los bienes propios de la mujer, así como en los dotales inestimados, no podía tampoco, sin licencia del marido, ni enajenar, ni gravar ni hipotecar los mismos. No podía aceptar herencias ni pedir la partición de bienes.

67. El delito de uxoricidio constituía un autentico privilegio concedido al hombre en defensa de su honor, y que había sido suprimido en el Código republicano. Desde 1944 este delito se mantuvo en vigor en el ordenamiento jurídico español hasta la aprobación de la ley 79/1961 de 23 de diciembre de bases para la revisión y reforma del Código Penal y otras leyes penales, pero no se suprimió porque se pensara en que era arcaico e injusto, sino porque se consideraba que los mismos efectos podían conseguirse con la aplicación de la parte general del Código Civil. se regula el adulterio solo de la mujer, pues para el hombre el tipo delictivo es otro, el amancebamiento. Citado por Amparo Rubiales Torrejón en su conferencia “Evolución de la situacion jurídica de la mujer en España”. Octubre 2003.

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