31D

Este año 2014, además del 11 de Septiembre y el 9 de Noviembre, sobre los que corren ríos de tinta, destaca otra fecha que abrirá un proceso que determinará las condiciones de vida de miles de trabajadoras y trabajadores. Una fecha silenciada por la derecha (si bien no cabe duda que la tienen muy en cuenta), y descuidada por la izquierda (también por la radical), dejando que su lucha por la transformación social siga el camino que le marca la primera.

La fecha a la que me refiero es el 31 de Diciembre de 2014. Ese día, atendiendo al artículo 4º del mismo, finaliza el XVII Convenio General de la Industria Química.

Para entender la importancia de este hecho, tanto a nivel general como provincial, sirvan las siguientes cifras: Se trata de un sector compuesto por más de 3.000 empresas que, con una facturación anual de 55.000 millones de euros, genera el 11% del PIB estatali. En lo que respecta a Tarragona, el polo petroquímico de nuestras comarcas es el más importante del Sur de Europa y el Mediterráneo. Supone el 25% del sector a nivel estatal y el 50% sobre la industria química catalana. En él trabajan de forma directa unas 10.000 personas y otras 30.000 más de forma indirectaii. Y en él tienen presencia, además de la AEQT, más del 40% de las empresas miembros de FEIQUE, la patronal del sector, quién a partir de esa fecha negociará con los sindicatos más representativos, FITEQA-CCOO y FITAG-UGT, las condiciones laborales de sus empleados.

Esto último es muy significativo a la hora de entender la importancia de los convenios de ámbito superior (provincial, estatal,…), a pesar de las modificaciones introducidas por la Reforma Laboral aprobada por el PP en el año 2012. Con la Ley anterior, un convenio de empresa sólo podía mejorar las condiciones acordadas en ámbito superior, ahora puede empeorarlas. Sin embargo, esta medida no ha tenido gran eco y mucho menos ha cambiado ni el papel de los convenios ni la estructura de la negociación colectiva. De hecho, muchos sectores patronales utilizan estos convenios para articular la competencia entre empresas. De ahí sus reticencias a deshacerse de los convenios provinciales y superiores. Así no es casual que empresas como Basf, Bayer, Clariant, CEPSA, Dow Chemical, Ercros, Maxam, Repsol, por citar a aquellas con presencia en nuestra comarca, a pesar de disponer de convenios de empresa propios, son parte destacada de FEIQUE y serán las encargadas de regular las condiciones generales del sector.

Si nos remontamos a la anterior negociación las previsiones no son nada halagüeñas. En aquel entonces y aplicando el doble discurso al que nos tienen acostumbradas, las Federaciones de químicas de CCOO y UGT, firmaban el acuerdo con la patronal del XVII convenio colectivo del sector para los años 2013 y 2014. Esto, a pesar de haber convocado meses antes una huelga general (14N) para denunciar la reforma laboral y los recortes salariales, y de haber amenazado a la patronal y al gobierno desde los múltiples estrados que se levantaron para ese día, con que iban a luchar activamente por los derechos de los trabajadores y trabajadoras.

No se convocó ninguna movilización de ámbito sectorial y como únicas medidas de presión se plantearon el que la convocatoria del 14N fuese un éxito en el sector químico y su indiscutible capacidad en la mesa de negociación. Así, el 21 de Enero de 2013, estampaban su firma en un documento que suponía un incremento salarial del 0% para el año 2013 y de un 0,2% para el año 2014, ambos muy por debajo del IPC real, y con las clausulas necesarias para garantizar que no se pudiese realizar la revisión salarial que impidiese la pérdida de poder adquisitivo.

Otra cuestión inexplicable es el acuerdo alcanzado sobre la ultraactividad. Tras la entrada en vigor de la reforma laboral de 2012 (anterior a la firma del convenio actual), se establece que una vez vencida la vigencia del convenio, las partes sólo tendrán un año para negociar uno nuevo antes de que este decaiga y se pase a uno de ámbito superior (o al ET si no lo hubiese), salvo acuerdo entre las dos partes. Así, en el artículo que hace referencia al ámbito temporal y la denuncia de los convenios colectivos, se puede fijar por acuerdo entre ambas partes que esta medida no tenga efecto y que la posible caída del convenio no condicione las negociaciones del próximo. Es curioso ver que el XVII convenio se firmó aceptando para este punto un plazo de 24 meses en lugar de un tiempo indefinido. Así, si en el plazo de dos años desde la denuncia (a partir del 1 de Enero de 2015) no se alcanzase ningún acuerdo, el convenio general de la industria química perderá su vigencia, lo cual , a buen seguro condicionará toda la negociación.

Todo esto venía justificado en la firma del pre-acuerdo del XVII Convenio General con la siguiente frase: “Las organizaciones firmantes reconocen la profunda crisis y por consiguiente alcanzan los siguientes acuerdos”. Adelantándome a aquellas y aquellos que puedan encontrar en el momento de crisis del sistema capitalista que vivimos, una razón para “solidarizarse” con la actuación de las federaciones de químicas de los sindicatos mayoritarios en aquella negociación, confío en que las cifras de los beneficios obtenidos en 2013 por las empresas adheridas a FEIQUE le sirvan para abrir los ojos: Bayer incrementó su beneficio neto en 2013 un 32,7% más que en 2012; Clariant ha aumentado su crecimiento un 4% en 2013; BASF aumenta en 2013 sus beneficios un 3% más que en 2012; The Dow Chemichal alcanza un crecimiento cercano al 1%; ERCROS ha efectuado un ERE en el año 2013 que le supuso destinar a indemnizaciones laborales 3,74 millones de euros que se imputaron en la cuenta de pérdidas y ganancias, lo cual le supuso entrar en pérdidas en el año 2013, en el primer semestre del año 2014 ha registrado un beneficio neto de 2,36 millones;… Y es que en época de crisis, los sacrificios siempre se nos piden a los mismos.

No quisiera finalizar este artículo sin mencionar los últimos pasos dados en el sector en nuestras comarcas, y que a buen seguro serán reflejo de como se plantearan las próximas negociaciones. El 28 de marzo de 2014, tuvo lugar en el Palacio de Congresos de Tarragona el acto oficial de constitución de Chemmed Tarragona – Clúster Químico del Mediterráneoiii. Se trata de un proyecto impulsado por la Asociación Empresarial Química de Tarragona (AEQT) y Port de Tarragona con el objetivo de proyectar en el ámbito internacional el atractivo y la competitividad del territorio para la industria, la investigación y la logística de la Química. Entre las entidades y organismos adheridos, además de la universidad Rovira i Virgili (URV), encontramos a los dos sindicatos con capacidad para negociar el convenio general de la industria química, FITAG-UGT y FITEQA-CCOO.

En las declaraciones al respecto de Ángel Clúa y Vicente Moya, secretarios generales de las dos federaciones sindicales mencionadas, se ve como su mayor preocupación pasa por la búsqueda de nuevos inversores y por un compromiso con la renovación de la industria química. Poco podemos esperar los trabajadores y trabajadoras de quienes para defender nuestros derechos se alía con la patronal para hacerla más competitiva y es que, como ya demostraba Marx en su obra El Capital: “En una sociedad capitalista, el mismo cambio de la fuerza productiva que incrementa la fecundidad (productividad) del trabajo y, por consiguiente, la masa de los valores de uso (mercancías) proporcionados por él, reduce la magnitud del valor (cantidad de trabajo) de esta masa total incrementada cuando reduce la suma del tiempo necesario para su producción.”

Así, la única salida que les queda a las trabajadoras y trabajadores del sector de la industria química para luchar por sus derechos pasa por que tomen un papel activo contra la patronal y contra las burocracias sindicales que se alían con ella. Autoorganizarse dentro de las empresas en comités al margen del carnet sindical de cada uno. Apostar por sacar los conflictos más allá de los límites del centro de trabajo, uniendo sus reivindicaciones con las de compañeras y compañeros de otras empresas. Hacer de los barrios el punto de encuentro entre trabajadores y trabajadoras de las distintas empresas, parados, amas de casa… desarrollando una amplia solidaridad obrera y popular.

Es tarea de todos aquellos que nos decimos luchar por el fin de la sociedad de clases alentarlos y acompañarlos en esta tarea, no para engañarlos con falsas expectativas, si no para hacerles ver la imposibilidad de conquistar sus derechos dentro del marco capitalista.

David Rey

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