Crítica a la ‘Ley de Say’ a partir de conceptos marxistas

Resumen del artículo de Claudio Sardoni intitulado Marx y Keynes: la crítica a la ley de Say1

Como cualquier disciplina científica que se precie, la economía ortodoxa (es decir, aquella que se enseña en las facultades) también se fundamenta a partir de proposiciones las cuales, por definición, no se justifican a sí mismas; y si es algo evidente poder afirmar que los objetos “caen hacia abajo”, no lo es cuando se trata del supuesto de “claro y distinto” relativo a tales axiomas económicos.

Lo más pistonudo es la soberbia en el lenguaje. Si ni siquiera la disciplina anatómica humana ha enunciado la Ley de los dos brazos y piernas, la Economía se permite el lujo de elevar a categoría de “Ley” con pretensión de Universal algo que no pasa de malentendido abstracto.

Estoy hablando concretamente de la Ley de Say, uno de los caballos de batalla de la economía ortodoxa o neo-liberal. Ésta en resumen viene a afirmar que: Toda oferta crea su propia demanda. Para comprenderlo quizás sería necesario contextualizar someramente al Sr. Say, alguien que murió el año 1832 y para el cual la economía capitalista (en la cual más o menos ya vivía) no era más que la sofisticación del prístino trueque arcaico. Por lo que conocemos del trueque, se intercambian mercancías por mercancías, así que la partícula básica quedaría reducida a lo siguiente:

M-M

Por lo cual, toda oferta crea su propia demanda, puesto que para vender debo comprar. Si a este supuesto le introducimos una mercancía que funcione como equivalente universal, el dinero, el proceso quedaría de la siguiente forma:

M-D-M

El dinero facilita el intercambio puesto que el valor de cambio de todas las mercancías quedan en relación, pero se mantiene el vender para comprar que cumple la Ley de Say (sería necesario tener en cuenta el tiempo a partir de matizaciones matemáticas, sin embargo, no afecta a lo esencial).

Para el economista actual, pese a las enmiendas a la totalidad de Marx y Keynes a dicha Ley, ésta se acepta sin ningún tipo de ejercicio crítico puesto que permite anunciar una verdadera ley de la economía neo-liberal: Si el Mercado no funciona, la culpa no es del Mercado.

Volviendo a la partícula anterior [M-D-M], el dinero sólo facilita el intercambio, no tiene un verdadero
valor de uso así que su cantidad debe ir en función de lo siguiente:

  • Cantidad de mercancías
  • Precio de las mercancías (relación directa con el dinero)
  • Velocidad del intercambio

De manera que la cantidad total de dinero puede permanecer constante haciendo variar los precios de las mercancías; o se puede modificar la cantidad de dinero permitiendo que los precios resten inamovibles. Todo el conjunte anterior, a grandes rasgos, se conoce como la Teoría cuantitativa del dinero.

Y e aquí el error señalado por Marx: el dinero es una mercancía más, es decir, su valor de cambio no va en relación al resto de mercancías, sino que le es intrínseco en función del trabajo incorporado. Y no sólo aceptaremos lo anterior sino que introduciremos la siguiente matización en función de la nueva lógica del intercambio introducida por el capitalismo:

D-M-D

Por la cual vender ya no implica comprar y donde el dinero se atesora (y esto sí que es evidente). Por lo que la Cantidad total de dinero no sólo está en relación con las variables anterior, sino que además hay que añadirle la cantidad de dinero atesorado.

CD = DM + DA
[CD > Cantidad de Dinero]
[DM > Dinero en Movimiento]
[DA > Dinero Atesorado]

El DM sigue estableciéndose a partir de la siguiente relación (igual que la primera que hemos establecido):

DM = (Σpix1)/V

Lo que quiere decir la suma de multiplicar cada mercancía por su precio, y dividirlo todo por la velocidad a la que se realizan los intercambios.
Pero a diferencia de antes, los precios no se modifican en función de la Cantidad de Dinero (total) CD; sino que son independientes a ésta.
Recapitulemos: la cifra de Dinero en Movimiento no se puede modificar en relación a las otras, cambia por cuestiones internas a su propia igualdad. Pero entonces puede darse la siguiente situación:

CD ≠ DM

Puede haber más dinero del que se necesita para comerciar, lo que no implica cambios en el precio, porque éste es independiente. Pero esto nos deja en la siguiente situación:

CD > DM Se introduce una nueva variable DA [Dinero Atesorado] hasta igualar las dos anteriores: DA = CD – DM [de manera que CD = DM + DA].

Lo que acabamos de enunciar no sólo es válido para el capitalismo, sino que es un funcionamiento propio de una economía monetaria, pero Marx es capaz de desarrollar lo anterior para ponerlo en relación con el sistema financiero capitalista.

Entendamos por ahora la expresión CD = DM + DA como perfecta. El DA se queda en casita, y el DM cumple perfectamente la Ley de Say puesto que sólo sirve para comprar y vender mercancías. Lo que quiere decir que CD es el dinero que hay (no se puede modificar artificiosamente), DM es el dinero que se necesita (tampoco se puede modificar porque sí) y DA simplemente equilibra la ecuación.

Lo que pasa es que hasta ahora el Dinero Atesorado ha sido una variable residual que sólo funcionaba para restablecer un equilibrio entre los otras dos cantidades [CD y DM]. Pero Marx demuestra que en capitalismo la actuación de los capitalistas tiende a modificar el Dinero Atesorado independientemente a las otras categorías, y eso introduce alteraciones que veremos ahora.

Imaginemos que aumenta el DA de forma independiente, como la Cantidad de Dinero es fija, debe disminuir el Dinero en Movimiento. El Dinero en Movimiento es el dinero necesario para que fluyan las mercancías a partir de sus precios naturales (en función de su Valor de Cambio), así que si la cantidad de Dinero en Movimiento disminuye de forma artificial nos encontraremos con las siguientes situaciones:

  • Los precios reales caerían. Por lo que no asegurarían la tasa de beneficio normal, así que los capitalistas no venderían y sucedería
  • Aumento del stock de mercancías sin vender. En parte también porque no hay dinero suficiente para comprar todas las mercancías.

De manera que la Ley de Say no se cumpliría y el Mercado reventaría > Crisis de sobreproducción. Sin embargo queda por explicar por qué la cantidad de Dinero Atesorado se modifica sin atender a las necesidades del intercambio de mercancías; y esto es algo que Marx explica a partir de la Lógica Capitalista del Intercambio:

D-M-D’
(Donde D’>D)

Así que el dinero sólo se usa si al final retorna junto con un plusvalor. Pero esto implica un cálculo de expectativas respecto al futuro. Si por lo que fuera no es posible que el capital invertido retorne aumentado, simplemente no se adelanta el capital y se atesora. Extrapolado a todo el conjunto de capitalistas (los únicos con capacidad para atesorar) implica básicamente no comprar mano de obra (o asalariar obreros) que más adelante comprarían los productos manufacturados. De manera que el panorama que se sigue es el de:

  • Mucho dinero acumulado
  • Gran cantidad de obreros sin salario y sin capacidad para compraría
  • Gran stock de mercancías

En resumen una crisis de sobreproducción clásica perfectamente teorizada por Marx; y con ello, el total descrédito de la Ley de Say que sin emabrgo todavía impera en la economía ortodoxa actual.

Nota:

1 Podéis encontrar el artículo, el cual recomendamos más fervorosamente que el nuestro por complejo y completo en ETXEZARRETA, Miren
(coord.): Crítica a la economía ortodoxa. Universitat Autònoma de Barcelona. Servei de Publicacions, Badalona, 2004. pp 183 – 201

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