Els nostres somnis no caben dins les vostres urnes

Tras siete años de crisis capitalista, y desautorizado todo pronóstico de fechas lanzadas desde los medios de (des)información sobre su finalización, lo único cierto, es que la guerra social desatada por la burguesía catalana y sus socios –económicos y políticos- contra las y  los trabajadores, ni cesa: ni disminuyen sus recortes ni el sistemático saqueo, vía privatizaciones, del patrimonio social. Este ataque tiene mucho que ver, creemos, con el lamentable estado de la mayoría (si no todas) las instancias organizativas del campo popular- colectivos, plataformas, sindicatos, asociaciones de vecinos, etc.-, pero tiene una parte “positiva”: muestra el juego del “palo y la zanahoria” históricamente usado por las clases dominantes para conservar su hegemonía. Es decir, hace evidente que la manta del bienestar burgués es demasiado corta y estrecha para cubrir los derechos y necesidades de los pueblos, razón por la que además abusan del “divide y reinarás”.

Así, sin menguar recortes y PALOS, nos hallamos en plena campaña electoral para el parlamento europeo: LA ZANAHORIA. Dicho esto consideramos importantísimo intervenir en las elecciones burguesas, incluso con candidatos propios en determinadas circunstancias. Sin embargo, en estas elecciones, por la profunda crisis, no podemos olvidar, como decía Marx, que “LA POLÍTICA ES LA ECONOMÍA CONCENTRADA”. La hegemonía del gran capital financiero-industrial monopolista, incluso al interior del campo nacional burgués es tan amplia que conserva las formas institucionales pero vaciándolas de toda práctica democrática para la que –dijeron- se crearon. Sabemos, gracias al realismo que impone la crisis que no es el Parlamento Europeo sino la Troika -FMI, BCE y UE- quien verdaderamente diseña y programa absolutamente todas las políticas, económicas y comerciales, sin olvidarnos de las migratorias. Y que para que todo se cumpla según sus planes, si fallan sus gobiernos títeres –Rajoy, Mas, etc- recurren a su brazo armado: la OTAN. A no dudarlo, recordemos: operación GALIO y las GAL de Felipe González.

La intervención de la línea revolucionaria en las inmediatas elecciones europeas no debe ser la defensa de una opción electoral, independientemente que se presenten o no candidatos (aunque sostenemos que no), sino que debe consistir en una denuncia más amplia:

1. La UE no se construyó para evitar la guerra y asegurar la paz como se pretende sino para evitar una posible ola revolucionaria en el plano político y, en lo económico, para favorecer una reconstrucción de la Europa devastada en beneficio de los capitalistas, especialmente norteamericanos. El proceso de integración europeo ha sido y es un proceso de integración capitalista. No es casualidad que la respuesta de la UE a la crisis ha seguido las lineas de destrucción de fuerzas productivas y aumento de la explotación en paralelo a la centralización del poder económico y politico.

2. La firma de los tratados europeos sucesivos ha favorecido la cada vez mayor dependencia, una reducción de soberanía y un salto hacia atrás económico y social. Es necesario salir de la UE si queremos recuperar la soberanía; y por las mismas razones es absolutamente necesario salir del euro. En este proceso el €uro ha sido una herramienta fundamental que nos ha puesto al servicio de la Europa monopolista. No habrá independencia política mientras no tengamos autonomía monetaria.

3. En esta fase, la profundización del proceso de integración requiere una mayor concentración de poder que tiende a crear verdaderas relaciones de dominación de tipo colonial e imperialista. La OTAN servirá para ejercer la represión de nuestro pueblo cuando decida alzarse contra la dictadura del capital. La OTAN ha sido históricamente una herramienta de pillaje y conquista en todo el planeta, una manera de someter a todo el mundo a la explotación y a la dominación de las burguesías europeas y transatlánticas más poderosas. Para evitar la represión y dejar de ser cómplices involuntarios de las agresiones contra pueblos hermanos, como el libanés, el egipcio, el sirio o el ucraniano, sin olvidarnos del venezolano y cubano debemos salir de la OTAN.

Solamente cuando el pueblo trabajador disponga de un gobierno y de un Estado dispuestos a enfrentarse a la burguesía propia y mundial, sólo entonces puede confiar en que ese poder político actuará en defensa suya. Todo Estado, incluido el futuro obrero y popular, está expuesto a la corrupción. Se sabe, el burgués está corrupto desde sus entrañas. Por esto el movimiento obrero ha de organizarse fuera del Estado, aunque sea suyo, para dirigir desde fuera –también desde dentro- la lucha por el continuo mejoramiento de la calidad de vida y la protección del medio ambiente. Esa confianza debe estar asentada en la capacidad de auto-organización del poder popular y obrero fuera del Estado, libre de sus tentáculos

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