La cuestión nacional y el movimiento obrero.

“Frente a la vieja sociedad, con sus miserias económicas y su delirio político, está surgiendo una sociedad nueva.”
Karl Marx, Primer manifiesto de la Internacional sobre la Guerra Franco prusiana (1870)
La convocatoria hecha por el gobierno de la Generalitat a una consulta sobre si los catalanes queremos o no tener un estado y si este ha de ser o no independiente, llamamiento que además es asumido por una mayoría parlamentaria es una convocatoria audaz por que interpela incuestionablemente sentimientos muy profundos en todas las personas que habitamos este país, Cataluña. Y especialmente a los trabajadores y trabajadoras, razón por la cual consideramos que amerita una reflexión individual y colectiva que vaya más allá de si dicha consulta se va o no a realizar; ni darla por acabada una vez establecidas las conjugaciones posibles de los resultados obtenidos por cada pregunta y determinados los corolarios que de dichas composiciones se puedan concluir.
Además los trabajadores y trabajadoras venimos, sin solución de continuidad, de treinta años de embauco en embauco por parte de la burguesía nativa y sus políticos – ya no podemos hablar de burguesía nacional catalana en tanto sus intereses no han parado, ni paran de internacionalizarse, incluso con los que ahora dicen querer “independizarse”-, de pactos sistemáticamente incumplidos en su totalidad por una u otra excusa burguesa.
Somos partidarios y luchamos consecuentemente por la liberación nacional y social catalana por lo qué, compartimos como el que más el deseo independentista que en este momento brota exultante. Pero nuestra convicción independentista es de clase, de los y las trabajadoras, convencimiento que es histórico y diametralmente, opuesto y distinto de lo que hoy nos proponen los Mas.
Los trabajadores y trabajadoras llevamos décadas padeciendo las crisis que cíclicamente emergen como las pestes en el modo de producción capitalista y sabemos por experiencia que en todas ellas las burguesías, tanto la catalana como la españolista, nos recortó derechos, salarios, prestaciones y cada vez que pretendimos defender nuestros derechos, no dudaron en mandar a sus policías a apalearnos. Nada distinto a lo que sucede ahora. Lo diferente hoy es la magnitud de la crisis que es mundial, a diferencia de las anteriores cuya manifestación era estatal itinerante. Y por tanto el empobrecimiento, material, educativo y moral que nos impone la burguesía catalana – asociada al imperialismo español y europeo- desde el año 2008 a través del Tripartito ayer y con CiU hoy, a los y las trabajadoras es en provecho no sólo de ella, que de por sí es ya injusto, sino que beneficia a sus socios  internacionales de clase.
Es en este marco que los y las trabajadoras debemos reflexionar sobre este llamamiento a decidir nuestro futuro, sin olvidarnos de pensar qué nos espera el día después en el caso de que finalmente la consulta se haga y ser el resultado positivo. Un marco en el  qué, el capitalismo europeo, estatal y catalán diariamente demuestra la incapacidad intrínseca que tiene de satisfacer al mismo tiempo las demandas que desde todos los sectores del pueblo se levantan y que como única respuesta a la crisis que tiene la  burguesía, sea de donde sea, es aplicar la archi aplicada receta de bajar el gasto público para enfriar la economía, reducir el  consumo y con ese recorte a los pobres, financiar a los ricos que fugan sus capitales amparados por el golpe de estado que dieron a la Constitución al crear el Artículo 135 que nos condena a pagar la deuda que ningún trabajador contrajo.
Un marco que además se agrava para la clase trabajadora por tener una organización sindical y política débil y dispersa y que además, está mayoritariamente ganada por ideas socialdemócratas, cuando no directamente liberales a las que con creciente frecuencia se le descubren casos de corrupción que dificultan la construcción identitaria de la clase obrera y que no dejan de persistir en la conciliación de clases impulsando pactos ignorados por la burguesía que tiene claro que ante una situación de crisis, salvar sus privilegios, implica desatar y ejecutar la guerra social contra nosotros, las y los trabajadores, en todos los frentes: económico, político, jurídico y represivo. Y es lo que están haciendo.
La militancia revolucionaria debe aprovechar este panorama para impulsar una intensa y radical campaña de esclarecimiento sobre la paradoja que es que quienes ajustan a los trabajadores mediante políticas de recortes para pagar la deuda nos quieran vender que van a llevar adelante y consecuentemente un proyecto emancipador para todos los y las catalanes.
Febrero 2014
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