Un balance de nuestro pasado para las tareas en el corto y mediano plazo

No sólo teóricamente ha sido valorado ya el imperialismo en todos sus rasgos principales como una lucha de la burguesía agonizante, decrépita y corrupta por el reparto del mundo y la esclavización de las ‘pequeñas’ naciones.”

El Imperialismo es la subordinación de todas las capas de las clases poseedoras al capital financiero y el reparto del mundo entre cinco o seis ‘grandes’ potencias, la mayoría de las cuales participa hoy día en la guerra. El reparto del mundo por las grandes potencias significa que todas sus capas poseedoras están interesadas en poseer colonias y zonas de influencia, en oprimir naciones ajenas, en obtener puestos más o menos lucrativos y de privilegio relacionados con la pertenencia a una ‘gran’ potencia y una nación opresora”. Y más adelante: “El capital gana con la bancarrota del capitalista rival o de la nación rival, pues en esa forma el capital concentra aún más; por eso, cuanto más aguda y ‘estrecha’ es la competencia económica, es decir, el impulso económico del competidor hacia la bancarrota, tanto más fuerte es la tendencia de los capitalistas a agregar presión militar para empujar hacia la bancarrota al rival”.1

¿Acaso a partir de estas palabras –escritas en 1915- no podemos comenzar a comprender que sucede en Oriente Medio, en América Latina o en Asia? ¿O con los Estados que conforman la periferia de la Unión Europea?

El mes pasado lanzábamos la pregunta ¿Qué es el Estado?

La respuesta, quizás, es muy obvia. O simplemente no es una pregunta que despierte interés. En cualquier caso, el debate sigue abierto y toda contestación en bienvenida.

Continua llegint

Género, nación, clase

kuperA día de hoy en las diferentes organizaciones “anticapitalistas” se repite una acusación de la que es imposible escapar, un grito visceral que ahoga el debate y dirige la práctica política “alternativa”. Es muchas veces inconsciente y desconocedor de la fuente de la que surge y por ello es necesario sacar a la luz la causa de las políticas presentes de la izquierda y sus límites, especialmente ahora que se intenta teorizar, una vez más, un qué hacer por una liberación plena mil veces repetido.

Miremos a EEUU. Tras la derrota (pues no lo olvidemos, no hubo revolución en el 68) la lucha de clases decae. Comienza el reflujo y la actividad se parcializa. Nacen las “Políticas identitarias” (que se articularán en la “Teoría de la interseccionalidad”) que parten de la experiencia vital de la opresión por cada persona, ya que estamos atravesados por “ejes de opresión”: el género, la raza, la clase (aunque luego habrá más: la orientación sexual, la religión, la etnia, la minusvalía, la edad…). Cada persona disfruta de relativo privilegio sobre otra y está relativamente oprimida por las demás, por eso es necesario organizarse en función de las opresiones concretas que cada persona sufre.

Continua llegint